Luego de la electrizante victoria por 3 a 2 frente a Egipto en Atlanta, el plantel de la Selección Argentina regresó de inmediato a la ciudad de Kansas City para enfocarse de lleno en los cuartos de final del Mundial 2026.
La delegación albiceleste arribó pasadas las 22 horas de nuestro país a la localidad del centro de Estados Unidos, donde volvió a instalarse en el Origin Hotel, el búnker que utilizó como base de concentración durante toda la fase de grupos.
Tras haber transitado una semana de alta exigencia entre Miami y el viaje a los octavos de final, los dirigidos por Lionel Scaloni reactivaron las actividades este mismo miércoles por la tarde.
Los entrenamientos formales se pusieron en marcha en el Compass Minerals National Performance Center, un predio de alto rendimiento que los futbolistas ya conocen a la perfección por la preparación previa del certamen.
La primera jornada de trabajo del cuerpo técnico estuvo dividida en dos grupos de acuerdo a la carga de minutos del último encuentro.
Aquellos jugadores que disputaron más de media hora ante el conjunto africano realizaron tareas livianas de kinesiología y recuperación en el gimnasio, mientras que los futbolistas que no tuvieron actividad en cancha completaron ejercicios de mayor intensidad táctica y fútbol en espacios reducidos.
El seleccionado nacional dispondrá de apenas tres sesiones de entrenamiento antes del choque crucial frente a los suizos, quienes consiguieron su boleto a esta instancia tras eliminar por penales a Colombia en la sede de Vancouver.
El partido de cuartos de final se disputará el próximo sábado a las 22 horas en el Kansas City Stadium, el mismo escenario donde la Scaloneta hizo su debut mundialista goleando a Argelia.
De cara al organigrama logístico, la idea de la dirigencia y el cuerpo técnico es permanecer entrenando en la tranquilidad de Kansas City hasta el día previo al partido.
En caso de superar la llave y meterse entre los cuatro mejores del mundo, el equipo argentino deberá armar las valijas nuevamente para trasladarse hacia Atlanta, sede fijada para la semifinal del miércoles 15 de julio ante el ganador del cruce entre Noruega e Inglaterra.
Para alcanzar ese objetivo, Argentina tendrá que revalidar sus credenciales y quebrar la resistencia de un rival históricamente incómodo. El último gran antecedente mundialista ante Suiza se remonta a los octavos de final de Brasil 2014, cuando la Albiceleste logró destrabar un partido cerradísimo en el tiempo suplementario con aquel recordado gol de Ángel Di María tras una asistencia de Lionel Messi.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


