
Unos días antes del comienzo de la Copa del Mundo 2026 empezaron a asomar casi tímidamente.
Era evidente que la efervescencia vivida en la previa de otras citas mundialistas esta vez no se repetía en la ciudad.
Al menos con la misma intensidad, con la misma pasión.
Pero como en muchas ocasiones suele suceder, el inicio de la competencia primero y las victorias que la Selección Argentina comenzó a encadenar en Estados Unidos hicieron lo suyo.
Allí sí. Todas las vidrieras decoradas para la ocasión.
Banderas en balcones de casas y departamentos.
Banderitas argentinas en remises, vehículos particulares, motos y hasta bicicletas.
El ritual de los festejos colectivos frente a la Municipalidad.
La ambientación de los espacios públicos con banderas colgadas en las principales avenidas.
Todo celeste y blanco. Toda alegría.
Todo el sufrimiento también, lo pudimos comprobar en primera persona este martes con la heroica remontada frente a Egipto.
Una vida más, una fiesta más.
Vamos, vamos Argentina.












