Una verdadera transformación cultural y económica se está consolidando en la mesa de los hogares olavarrienses y de todo el país.
De acuerdo con las proyecciones sectoriales que manejan las principales cámaras de la industria avícola, el consumo per cápita de carne de pollo logró destronar por primera vez en la historia a la carne vacuna, modificando de forma definitiva el mapa tradicional del mercado de proteínas en el país.
Este fenómeno nacional tiene su correlato inmediato en las góndolas de Olavarría, donde el paisaje comercial evidencia el cambio de tendencia.
En el centro y en los distintos barrios de la ciudad se registra una notable proliferación de locales dedicados exclusivamente a la venta de pollo y granja, al tiempo que las carnicerías tradicionales locales debieron reconfigurar sus pizarras y recostarse sobre las ofertas aviares y los combos de milanesas para poder sostener sus niveles diarios de facturación.
Los últimos balances anuales consolidados por el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) ya anticipaban este escenario de paridad absoluta, luego de que la producción nacional alcanzara un techo de 2,47 millones de toneladas gracias a la faena de 750 millones de aves.
Durante ese período, el pollo había tocado un récord de 49,4 kilos anuales por habitante, quedando a apenas medio kilo de distancia de los cortes vacunos tradicionales.
Sin embargo, fuentes jerárquicas del sector empresarial aseguraron que la brecha de precios en los mostradores terminó por volcar la balanza de manera definitiva en lo que va de la temporada.
Mientras que el pollo se consolidó como la opción más accesible para el presupuesto familiar frente a los incrementos del ganado en pie, las estimaciones privadas —aún a la espera de los indicadores oficiales— indican que el consumo de carne vacuna sufrió un marcado retroceso hasta los 43 kilos anuales.
La estructura productiva que sustenta este crecimiento sostenido se concentra geográficamente en más de un 90% dentro del corredor conformado por las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires.
De acuerdo a una nota publicada por IProfesional, el director ejecutivo de CEPA, Carlos Sinesi, detalló que el éxito de la actividad se apoya en una matriz de cuatro pilares técnicos esenciales: la mejora genética, la nutrición balanceada, el manejo eficiente en granjas y los estrictos controles de bioseguridad del Senasa.
Este salto de competitividad puertas adentro coincide con un escenario de fuerte expansión para el comercio internacional. Las proyecciones globales elaboradas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) anticipan que la producción mundial de carne aviar alcanzará un récord absoluto de 110,7 millones de toneladas, posicionando a las plantas procesadoras bonaerenses en un lugar de privilegio para abastecer la creciente demanda externa.



