La defensa de la política de actualización tarifaria de los servicios públicos por parte del Gobierno nacional desató una fuerte controversia política y reavivó debates históricos sobre el consumo energético.
En lo que significó su primera conferencia de prensa en la Casa Rosada tras el recambio en el área de comunicación, el flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, justificó los incrementos en los cuadros del gas y la electricidad pidiendo de forma directa a la población modificar sus conductas de consumo y «abrigarse más» en lugar de encender los sistemas de calefacción.
Las declaraciones del funcionario nacional despertaron comparaciones inmediatas con una recordada frase pronunciada por el expresidente Mauricio Macri en julio de 2016, cuando en pleno proceso de readecuación de subsidios cuestionó a quienes andaban «en remera y en patas» dentro de sus hogares durante el invierno.
Diez años después del inicio de aquel esquema de ajustes, el nuevo portavoz de la administración libertaria reinstaló un mensaje de sintonía idéntica al advertir que los usuarios deberán asimilar el nuevo costo real de las facturas residenciales.
En su argumentación técnica y doctrinaria ante los medios, Ravier apeló a las teorías del economista Milton Friedman y a su clásica máxima sobre que “no hay almuerzo gratis” para explicar el retiro del financiamiento estatal.
Desde la óptica del Ejecutivo, el esquema de asistencia generalizada debe ser erradicado de forma progresiva, estableciendo que cada sector de la sociedad afronte el valor neto del servicio que consume para dar fin a un ciclo prolongado de atraso en los precios de las empresas distribuidoras.
El vocero reconoció abiertamente que las actualizaciones tarifarias vigentes se ejecutan con porcentajes que se ubican por encima del índice de inflación mensual, aunque matizó el impacto al asegurar que “lo peor ya pasó” en materia macroeconómica.
En esa línea de optimismo oficial, Ravier pronosticó un horizonte de fuerte recuperación para los próximos 18 meses y adelantó que las proyecciones técnicas de la Secretaría de Comercio anticipan que la inflación del mes de junio cerrará formalmente por debajo del 2 por ciento.
A pesar de las promesas de reactivación mediante el regreso del crédito privado y la desaceleración del índice de precios al consumidor, el mensaje sobre la austeridad doméstica generó inmediatas repercusiones en el entramado social del interior bonaerense.
El pedido de sustituir la calefacción por abrigo se produce en un escenario de extrema sensibilidad para las economías familiares locales, que ya asimilan de forma simultánea el congelamiento de topes en la Tarifa Social y la merma en el poder de compra de los salarios.
Fuente: Diario Perfil


