Mientras el país entero festejaba la histórica victoria de la Selección ante Inglaterra, la interna de La Libertad Avanza sumó un capítulo de máxima tensión con la filtración de una feroz discusión por WhatsApp entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y la jefa de los senadores libertarios, Patricia Bullrich, diálogo reconstruido por el diario La Nación y publicado en las últimas horas por distintos medios nacionales.
El fuerte cruce, que comenzó con un debate sobre si correspondía o no suspender la sesión del Senado programada para este jueves debido a los festejos mundiales, escaló rápidamente hacia duras descalificaciones personales y acusaciones cruzadas de traición y oportunismo.
La discordia se encendió cuando Villarruel cuestionó la conveniencia de sesionar para tratar el polémico proyecto que elimina restricciones a extranjeros para comprar tierras en medio de la euforia popular, acusando al sector alineado con la Casa Rosada de querer «vender el país».
Ante la insistencia de Bullrich en mantener la agenda legislativa para «desarrollar el país», la vicepresidenta arremetió con dureza señalando que el Gobierno vive en «Narnia» mientras cierran pymes todos los días y la gente no tiene para comer en las provincias.
La tensión llegó a su punto más alto cuando Bullrich, defendiendo el rumbo de la gestión de Javier Milei, le sugirió directamente a Villarruel que diera un paso al costado y renunciara a su cargo si no estaba de acuerdo con las políticas oficiales del espacio.
Lejos de retroceder, la titular del Senado le recordó que ella sí fue votada por la ciudadanía en la fórmula presidencial, tildó a la senadora de «obsecuente» y le exigió de forma tajante que dejara de «chuparle las medias» a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La jefa de la bancada oficialista cerró el escandaloso intercambio calificando a la vicepresidenta de «maleducada» y comparándose de forma irónica con Lionel Messi por su capacidad para mantenerse vigente en la política, mientras que Villarruel clausuró la charla de manera rutilante tildándola de «parásito» y «casta».
Esta inédita ruptura virtual no hace más que profundizar la grieta en la cúpula del poder nacional, anticipando un clima de extrema hostilidad para las próximas votaciones clave en la Cámara Alta.


