La realidad sociolaboral en la República Argentina presenta un escenario de profunda complejidad marcado por salarios deprimidos y una necesidad creciente de los hogares de sumar nuevos ingresos familiares.
Según un revelador informe elaborado por el centro de estudios Cetyd de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), más del 90% de las 213.000 personas que consiguieron una ocupación laboral entre principios de 2025 y el primer trimestre de 2026 manifiesta la necesidad urgente de trabajar más horas al día para poder cubrir sus gastos habituales y llegar a fin de mes.
El relevamiento detalla que ante las lógicas limitaciones del sector formal para absorber mano de obra, el empleo informal y el cuentapropismo independiente funcionaron como los principales canales de contención para la demanda de trabajo, empujando la tasa de informalidad laboral al 44,2% en el inicio de este año.
No obstante, esta absorción de puestos precarizados no logra resolver la ecuación económica de las familias debido a que la retracción general del consumo interno impide que los trabajadores independientes aumenten sus niveles de ventas o que los asalariados consigan horas extras en sus puestos de dependencia.
La pérdida de poder adquisitivo queda expuesta al analizar los registros oficiales de la Secretaría de Trabajo, donde se detalla que la remuneración mediana de los trabajadores se ubicó por debajo de la evolución de la inflación interanual, consolidando un retroceso real en el bolsillo de los asalariados.
Esta brecha económica se traduce de forma directa en las encuestas de consumo privado, las cuales reflejan que el 61% de los ciudadanos argentinos asegura que sus ingresos mensuales les alcanzan únicamente para cubrir sus necesidades básicas hasta el día 20 de cada mes.
Como consecuencia directa de este complejo proceso de ajuste por precio y no por cantidad en el mercado de trabajo, la preocupación de la ciudadanía por la inflación continúa perdiendo terreno frente a la inquietud por los bajos salarios y la falta de empleo estable.
El panorama actual fuerza a una mayor cantidad de integrantes de cada grupo familiar a ingresar al mercado laboral activo para apuntalar los recursos del hogar, registrando tasas de actividad históricamente elevadas que, paradójicamente, no logran garantizar condiciones de vida adecuadas ni capacidad de ahorro para las familias de nuestra región.
Fuente: Infobae


