El director técnico de la Selección Argentina, Lionel Scaloni, atraviesa el dilema táctico y humano más complejo de sus casi ocho años de exitoso ciclo al frente de la Albiceleste. Justo en la antesala del trascendental choque de semifinales ante Inglaterra, y habiendo superado recientemente la histórica marca de los 100 partidos dirigidos, el entrenador santafesino se debate entre sostener la base de futbolistas que lo llevó a conquistar la gloria absoluta en tres torneos consecutivos o patear el tablero con modificaciones de peso para intentar revertir el deslucido nivel de juego mostrado en esta Copa del Mundo.
La gran encrucijada del entrenador tiene un nombre y apellido central: Rodrigo De Paul. El mediocampista, señalado casi de forma unánime por la prensa deportiva como uno de los puntos más bajos del equipo en lo que va del certamen, podría perder su histórico «invicto» en partidos de eliminación directa, una decisión de enorme impacto interno considerando que el volante surgido en Racing Club fue titular indiscutido y pieza clave en las finales consagradas en el Maracaná en 2021, en Qatar ante Francia en 2022 y frente a Colombia en Miami durante 2024.
En la conferencia de prensa previa al crucial enfrentamiento en Atlanta, Scaloni no anduvo con rodeos al ser consultado sobre las posibles variantes tácticas y mandó un mensaje contundente de cara al armado del equipo que saldrá a la cancha. El DT remarcó con absoluta firmeza que jugará el futbolista que se encuentre en mejores condiciones físicas y futbolísticas para neutralizar el planteo de Inglaterra, sentenciando que si a algún referente histórico le toca quedar relegado al banco de suplentes será por una cuestión de rendimiento actual, sin importar los logros obtenidos en el pasado.


