La campaña agrícola de soja 2025/2026 finalizó con un balance sumamente positivo para el sector agropecuario argentino, consolidando excelentes números de producción a nivel país.
De acuerdo con el último informe técnico de la Dirección Nacional de Agricultura, bajo la órbita de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, la cosecha total del cultivo estrella de la agricultura nacional alcanzó las 49.700.000 toneladas métricas.
Con este volumen de producción, el ciclo que acaba de concluir se posiciona firmemente como el segundo mejor registro de los últimos cinco años en la Argentina.
La actual cosecha quedó ubicada muy cerca del récord alcanzado en la campaña previa 2024/2025, oportunidad en la que se habían trillado unas 49.900.000 toneladas, lo que demuestra la excelente regularidad y la consolidación productiva que viene experimentando el sector a nivel nacional.
El gran motor de este resultado fue la productividad por superficie, impulsada por rindes promedio que quebraron la barrera histórica de los 3.000 kilos por hectárea, una marca que supera holgadamente a los registros de los últimos seis ciclos agrícolas.
Este hito productivo se consolidó sobre un área de cobertura total que alcanzó las 16,3 millones de hectáreas implantadas en las principales regiones productoras, incluyendo los campos del centro de la provincia de Buenos Aires.
El punto de quiebre para el éxito del cultivo fue el cambio en las condiciones climáticas, marcado por la llegada de lluvias constantes y copiosas desde el cierre del verano hasta el mes de mayo.
Este alivio hídrico de otoño permitió revertir de manera notable el fuerte estrés que habían sufrido las plantas debido a la intensa ola de calor y la sequía que afectaron los lotes durante el período de siembra y las etapas iniciales de desarrollo.
Finalmente, si bien los planteos de soja de primera o siembras tempranas sufrieron pérdidas en su potencial de rendimiento, el excelente desempeño agronómico de la soja de segunda logró equilibrar la balanza a nivel general.
Por su parte, el temporal de lluvias tardías generó un lógico retraso en el inicio de la trilla debido a la falta de piso para el ingreso de las cosechadoras a los lotes, aunque estas demoras temporales no provocaron daños en la calidad del grano comercial ni el abandono de hectáreas.


