El inicio del mes de julio vendrá acompañado por un nuevo reordenamiento en el cuadro de precios regulados y en las tarifas de los servicios esenciales que presionará sobre los presupuestos de los hogares bonaerenses. Tras conocerse el indicador oficial del INDEC que ubicó la inflación de mayo en el 2,1%, se activarán de forma automática los diferentes mecanismos de indexación pactados por los contratos privados y las resoluciones de los organismos públicos.
En el sector del transporte público de pasajeros de la provincia de Buenos Aires, los usuarios deberán afrontar una actualización del 4,1% a partir del primer día del mes, un cálculo que surge de sumar la inflación y un adicional de dos puntos porcentuales. Con este ajuste, el boleto mínimo de colectivo escalará hasta los $ 1.057,25, mientras que las secciones intermedias se ubicarán en $ 1.189,39 y los recorridos más extensos alcanzarán un techo de $ 1.585,89.
El mercado inmobiliario registrará subas dispares según la fecha de firma de cada contrato de locación de vivienda. Para aquellos inquilinos que aún mantienen contratos regidos por la derogada Ley de Alquileres, el Índice de Contratos de Locación (ICL) del Banco Central dictaminará un ajuste anual cercano al 31,54%, en tanto que los acuerdos más nuevos que indexan por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) sufrirán alzas semestrales en torno al 16,7%.
Por el lado de la medicina privada, las principales empresas de medicina prepaga del país ya comenzaron a emitir las correspondientes notificaciones a sus afiliados informando subas que promedian el 2,9% para las cuotas de julio. Los incrementos del sector médico se consolidan nuevamente por encima de la pauta inflacionaria general tras la desregulación de aranceles acordada formalmente entre las cámaras empresarias y las autoridades de la Secretaría de Comercio.
En materia de servicios públicos energéticos, las boletas residenciales de gas natural experimentarán una suba promedio del 2,81% en todo el territorio nacional, un impacto que se potenciará en los bolsillos debido al salto estacional en el nivel de consumo que caracteriza a los meses del invierno. En paralelo, el servicio de agua potable y saneamiento urbano de la empresa estatal AySA incrementará un 3% los cargos para los usuarios del área metropolitana.
Finalmente, las facturas de energía eléctrica presentarán realidades territoriales bien diferenciadas dentro de la provincia. Mientras que en el AMBA las distribuidoras Edenor y Edesur aplicarán un ajuste promedio del 1,5%, en el interior bonaerense —donde el suministro depende de compañías regionales y de las cooperativas eléctricas locales— se registrará un encarecimiento de entre el 5% y el 8% en los cargos fijos y un avance del 2% en las tasas variables de consumo.
Fuente: Agencia DIB


