De acuerdo con datos del Indicador Sintético de Servicios Públicos (ISSP) elaborado por el INDEC, la recolección de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) registró en mayo de 2026 una contracción del 5,7% interanual y una caída del 5,1% respecto al mes de abril. La variación acumulada en los primeros cinco meses del año se ubicó en +0,1%.
Al tratarse de una métrica física directamente vinculada al volumen de bienes que ingresan en los hogares, la reducción del tonelaje recolectado opera como un indicador indirecto de la contracción en la demanda de productos de consumo masivo (alimentos, bebidas, descartables y artículos de uso cotidiano).
El tonelaje de residuos como indicador sustituto del consumo
Según informes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la teoría microeconómica del consumidor, la generación de basura por habitante funciona como una variable proxy o sustituta del ingreso disponible real:
Sustitución de demanda: La reducción del presupuesto familiar deriva en una menor compra de bienes empaquetados, la extensión de la vida útil de productos durables y una disminución en el desperdicio directo de alimentos.
Reducción de embalajes: Al caer las ventas minoristas y supermercadas, se reduce proporcionalmente la generación de envases, bolsas, cartón y plásticos descartables en el ámbito residencial.
Impacto de la actividad comercial minorista
La merma en la masa total de descartes no solo responde a las dinámicas del ámbito residencial, sino también a la menor generación de residuos por parte del sector comercial:
Comercio e hipermercados: La menor afluencia de compradores reduce los embalajes de reabastecimiento en comercios de cercanía y grandes superficies.
Gastronomía: El sector gastronómico y de servicios genera volúmenes significativos de residuos orgánicos y descartables; la contracción de la demanda en el rubro acelera la disminución en los centros de disposición final.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


