El stock ganadero argentino volvió a registrar una caída en 2025 y encendió señales de alerta en el sector. Con menos vacas y menos terneros, se reduce la capacidad de recuperación productiva en el corto plazo y se consolida una tendencia negativa que arrastra varios años.
Según los datos relevados, el rodeo nacional se ubicó en 50,9 millones de cabezas al 31 de diciembre de 2025, lo que representa una baja de unas 705 mil cabezas (-1,4%) respecto al año anterior. Se trata, además, de uno de los niveles más bajos de los últimos 15 años.
Gran parte de esta retracción se explica por el impacto de la sequía registrada entre 2022 y 2023, que afectó la disponibilidad de pasturas, obligó a liquidar hacienda y dejó secuelas que aún persisten en el sistema productivo.
Menos vientres, menor capacidad de recuperación
Uno de los datos más preocupantes es la caída en la cantidad de vacas, clave para sostener el ciclo ganadero. A fines de 2025, el stock de vientres se ubicó en 21,6 millones, unas 520 mil cabezas menos que el año anterior (-2,4%). Es el nivel más bajo desde 2012.
La reducción de vientres impacta directamente en la producción futura, ya que limita la cantidad de terneros que pueden generarse en los próximos ciclos.
Baja en la producción de terneros
En línea con esta tendencia, el número de terneros también cayó. A diciembre de 2025 se contabilizaron 14,4 millones, unas 200 mil cabezas menos que el año previo y el registro más bajo de los últimos cinco años.
Las proyecciones indican que durante este otoño el destete rondaría los 14,5 millones de terneros, una cifra que se ubicaría entre las más bajas de las últimas dos décadas. En ese período, solo en siete ocasiones se superaron los 15 millones.
Un sector que no logra recomponerse
El panorama refleja las dificultades estructurales que enfrenta la ganadería argentina para recuperar volumen y productividad. La combinación de factores climáticos adversos, caída en los stocks y menor generación de terneros condiciona el crecimiento del sector.
En este contexto, especialistas advierten que la recomposición será lenta y dependerá tanto de mejores condiciones climáticas como de políticas que incentiven la producción y la retención de vientres.
Mientras tanto, la menor oferta de hacienda podría tener impacto en toda la cadena, desde la producción hasta los precios de la carne en el mercado interno.
Fuente Diario Clarín


