El progresivo deterioro de los ingresos familiares y la recesión económica comenzaron a impactar de forma directa en la salud financiera de los hogares de la provincia de Buenos Aires. De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a datos oficiales del Banco Central, el 28,5% de los bonaerenses que tomó algún tipo de financiamiento ya registra situaciones de mora e irregularidad en sus pagos.
El relevamiento técnico determinó que el nivel de morosidad en territorio bonaerense se ubica considerablemente por encima de la media nacional, posicionando a la provincia entre las jurisdicciones con mayor vulnerabilidad crediticia. En lo que respecta estrictamente al segmento de los créditos bancarios destinados de forma directa al consumo de las familias, el índice de incumplimiento local alcanzó un preocupante 17,8%.
A nivel país, el universo de personas que no lograron cumplir en tiempo y forma con sus compromisos financieros ya asciende a los 5,8 millones de ciudadanos. El director de la entidad de análisis privado, Hernán Letcher, detalló que la provincia de Buenos Aires supera por más de dos puntos porcentuales el promedio de mora general, siendo superada únicamente por un lote de seis provincias del norte y la Patagonia.
La explicación central detrás de este aluvión de cuentas en rojo radica en el crecimiento exponencial de las deudas contraídas a través de billeteras virtuales, plataformas fintech y tarjetas de crédito de proveedores no financieros. En este ecosistema informal, las facilidades de acceso inicial conviven con tasas de interés muy elevadas, lo que disparó la irregularidad a un 27,9% frente al 12,3% que registra la banca tradicional.
Los analistas locales advierten que este escenario financiero funciona como un duro termómetro del impacto de la crisis en el entramado doméstico de las ciudades del interior. Ante la imposibilidad de cubrir los gastos corrientes con el salario mensual, cada vez más familias recurren al endeudamiento de emergencia para subsistir, ingresando en un círculo vicioso de morosidad que condiciona su poder de compra futuro.


