Alzhéimer: un neurólogo advirtió sobre factores de riesgo que pueden aparecer décadas antes de los primeros síntomas

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El especialista David Perlmutter relacionó la resistencia a la insulina y las alteraciones metabólicas con posibles cambios en el funcionamiento cerebral. También destacó la importancia de la actividad física, el descanso, la alimentación y los vínculos sociales para cuidar la salud cognitiva.

La prevención del alzhéimer comienza mucho antes de que aparezcan los primeros problemas de memoria. Así lo planteó el neurólogo David Perlmutter durante una entrevista en el pódcast Ultimate Human with Gary Brecka, donde explicó la importancia de prestar atención a determinados indicadores metabólicos que podrían estar relacionados con el deterioro cognitivo a largo plazo.

Uno de los principales aspectos abordados fue la resistencia a la insulina, una alteración que reduce la capacidad del organismo para responder adecuadamente a esta hormona y regular los niveles de glucosa en sangre.

Según explicó el especialista, este desequilibrio puede desarrollarse durante años antes de que una persona reciba un diagnóstico de diabetes o manifieste dificultades cognitivas.

Durante la conversación, el conductor Gary Brecka compartió el caso de su madre, quien habría presentado indicadores de prediabetes durante aproximadamente dos décadas sin recibir un tratamiento específico, debido a que sus valores no alcanzaban los niveles necesarios para diagnosticar diabetes.

A partir de este ejemplo, los especialistas plantearon la importancia de identificar tempranamente las alteraciones metabólicas y no esperar a que aparezcan síntomas evidentes.

La resistencia a la insulina y su relación con el cerebro

Perlmutter explicó que la resistencia a la insulina no afecta únicamente al metabolismo, sino que también puede tener consecuencias sobre distintas regiones cerebrales.

Entre las áreas mencionadas se encuentran:

  • Hipocampo: relacionado con los procesos de memoria y aprendizaje.
  • Hipotálamo: participa en la regulación del metabolismo y otras funciones del organismo.
  • Corteza prefrontal: interviene en la planificación, la toma de decisiones y el comportamiento.
  • Bulbo olfatorio: está vinculado con el sentido del olfato.

El neurólogo señaló que el alzhéimer es una enfermedad multifactorial, en la que intervienen factores genéticos, metabólicos y ambientales.

En ese contexto, también hizo referencia a la denominada hipótesis de la «diabetes tipo 3», una expresión utilizada en algunos ámbitos de investigación para describir posibles vínculos entre la resistencia a la insulina y determinados procesos asociados al alzhéimer. Sin embargo, aclaró que la enfermedad no puede reducirse exclusivamente a una alteración metabólica.

El papel de las células inmunitarias del cerebro

Otro de los puntos destacados de la entrevista fue el funcionamiento de las microglías, células inmunitarias que cumplen un papel fundamental en la protección del sistema nervioso.

Estas células ayudan a mantener el equilibrio cerebral y proteger las conexiones entre neuronas. Sin embargo, ante determinados estímulos pueden adoptar una respuesta inflamatoria que termine afectando el funcionamiento de esas conexiones.

Perlmutter relacionó este proceso con el concepto de inmunometabolismo, que estudia la interacción entre el metabolismo del organismo y el funcionamiento del sistema inmunológico.

Además, mencionó otros factores que pueden favorecer procesos inflamatorios y que merecen atención, como la mala salud bucal, las alteraciones de la microbiota intestinal y la exposición a partículas contaminantes presentes en el aire.

Genética y prevención: la predisposición no es destino

Durante la entrevista también se abordó la influencia de la genética en el desarrollo del alzhéimer.

Uno de los elementos mencionados fue el gen APOE4, cuya presencia se encuentra asociada con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

Sin embargo, Perlmutter remarcó que contar con esta variante genética no significa que una persona necesariamente vaya a desarrollar alzhéimer.

«La predisposición no es destino», fue una de las ideas centrales que dejó el especialista durante la conversación.

Hábitos cotidianos para cuidar la salud cerebral

La actividad física, una alimentación equilibrada, el descanso adecuado y la vida social también formaron parte de las recomendaciones abordadas durante el pódcast.

Los especialistas destacaron que el cuidado de la salud metabólica puede ser una herramienta importante dentro de las estrategias de prevención y protección de las funciones cognitivas.

Si bien todavía no existe una fórmula que garantice evitar el alzhéimer, la evidencia científica respalda la importancia de controlar los factores de riesgo cardiovascular y metabólico, mantener una vida físicamente activa y estimular las capacidades cognitivas.

La principal conclusión es que cuidar el cerebro no debería ser una preocupación exclusiva de la vejez. La prevención y los hábitos saludables pueden comenzar muchos años antes de que aparezcan los primeros olvidos.

Fuente: Infobae. Información basada en una entrevista del pódcast Ultimate Human with Gary Brecka.

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