Mantener el seguro al día es una obligación para circular y uno de los gastos fijos del mantenimiento de un vehículo. Conocer los distintos tipos de pólizas, sus alcances y las exclusiones permite elegir una alternativa que se adapte al presupuesto y a las necesidades de cada conductor.
El seguro automotor representa uno de los gastos mensuales que deben afrontar quienes tienen un vehículo. En un contexto en el que cada peso cuenta, buscar una cuota más económica se convierte en una alternativa para aliviar el presupuesto familiar. Sin embargo, reducir el costo no debería significar quedar desprotegido ante un accidente, un robo o un incendio.
En Argentina, la Ley Nacional de Tránsito 24.449 establece en su artículo 40 la obligatoriedad de contar con un seguro de responsabilidad civil para circular. No tener la cobertura vigente puede derivar en sanciones y, según las circunstancias, en la retención del vehículo.
Si bien el seguro contra terceros es el mínimo exigido por la normativa, existen distintas alternativas de cobertura que ofrecen diferentes niveles de protección.
Los cuatro tipos de cobertura para automotores
Las pólizas se organizan habitualmente en cuatro grandes categorías. Conocer qué cubre cada una es fundamental antes de contratar o cambiar de compañía.
1. Responsabilidad Civil (terceros)
Es la cobertura básica y obligatoria para circular. Cubre los daños materiales y personales que el asegurado pueda ocasionar a terceros en un accidente de tránsito.
Sin embargo, no contempla los daños que pueda sufrir el vehículo propio, ni su robo o incendio.
2. Terceros completo con destrucción total
Es una alternativa intermedia que incorpora protección frente al robo total, incendio total y destrucción total del vehículo por accidente.
No cubre los daños parciales, por lo que un robo de accesorios, un incendio de menor magnitud o un choque que no provoque la destrucción total del rodado pueden quedar fuera de la cobertura.
3. Terceros completo con adicionales
Ofrece una protección más amplia. Además de la responsabilidad civil, contempla robo total y parcial, incendio total y parcial y destrucción total por accidente.
Dependiendo de la compañía y del plan contratado, también puede incluir cobertura para cristales, cerraduras y daños por granizo.
Es una opción intermedia para quienes buscan ampliar la protección sin llegar al costo de una póliza contra todo riesgo.
4. Todo riesgo
Es la cobertura más amplia. Incluye responsabilidad civil, robo total y parcial, incendio total y parcial, destrucción total y daños parciales por accidentes.
Generalmente se contrata con una franquicia, es decir, un monto que queda a cargo del asegurado cuando se produce un siniestro cubierto.
Aunque suele tener una cuota más elevada, ofrece mayor protección ante choques y otros daños que pueden generar gastos importantes de reparación.
¿Cómo elegir un seguro más económico?
Antes de contratar una póliza o cambiar de compañía, conviene comparar no solamente el valor de la cuota mensual, sino también los alcances reales de cada cobertura.
Algunos aspectos importantes para tener en cuenta son:
- Comparar distintas compañías: solicitar presupuestos para una misma cobertura permite identificar diferencias de precios y condiciones.
- Revisar los adicionales: no todos los conductores necesitan las mismas prestaciones. Es importante evaluar cuáles son realmente útiles.
- Analizar la franquicia: en los seguros contra todo riesgo, una franquicia más elevada puede reducir el costo mensual, aunque implica afrontar una mayor parte de los gastos ante un siniestro.
- Consultar por beneficios y descuentos: algunas aseguradoras ofrecen promociones por determinados medios de pago o condiciones de contratación.
- Leer las exclusiones: conocer qué situaciones no están cubiertas evita sorpresas al momento de realizar un reclamo.
La clave es encontrar un equilibrio entre el costo mensual y el nivel de protección necesario.
¿Qué pasa si ocurre un accidente y el seguro está vencido?
Mantener la póliza vigente es fundamental. Si el asegurado no abona la cuota dentro de los plazos establecidos y la cobertura queda suspendida, la compañía puede no responder ante un siniestro ocurrido durante ese período.
El seguro es un contrato entre el asegurado y la compañía, con obligaciones para ambas partes. Por eso, es importante controlar las fechas de vencimiento y verificar que los pagos se encuentren acreditados.
¿Qué documentación se necesita para contratar un seguro?
Para iniciar la contratación, las compañías suelen solicitar documentación que permita identificar al titular y verificar los datos del vehículo.
Entre los requisitos habituales se encuentran:
- DNI del titular.
- Cédula de identificación del vehículo.
- Título del automotor.
- Datos del domicilio.
- Información técnica del rodado.
La aseguradora también puede solicitar una inspección del vehículo o documentación adicional para verificar su estado antes de emitir la póliza.
Antes de firmar, es recomendable revisar las condiciones del contrato y comprobar que los datos del vehículo, del titular y las coberturas coincidan con lo solicitado.
¿Las motos también deben tener seguro obligatorio?
Sí. Las motocicletas también deben contar con un seguro de responsabilidad civil vigente para circular por la vía pública.
La obligación alcanza a sus conductores de la misma manera que a quienes manejan automóviles.
En definitiva, elegir un seguro automotor no pasa necesariamente por contratar la póliza más costosa ni por quedarse con la alternativa más económica. La decisión debe contemplar el valor del vehículo, el uso que se le da, los riesgos a los que está expuesto y, fundamentalmente, la capacidad económica para afrontar eventuales reparaciones o pérdidas.
Fuente: TN, información sobre seguros automotores y normativa nacional de tránsito.


