
A pesar de la reducción de las tasas de interés y del crecimiento de algunas líneas específicas como los préstamos hipotecarios y prendarios, el crédito en pesos volvió a mostrar señales de estancamiento durante abril.
Según datos del Banco Central de la República Argentina y un informe de la consultora Equilibra, el stock de préstamos en pesos cayó 0,1% en términos reales y sin estacionalidad durante el cuarto mes del año.
Hipotecarios y prendarios, las únicas líneas en crecimiento
El informe remarcó que los créditos destinados al consumo, como préstamos personales y tarjetas, registraron una nueva caída real del 0,1%.
En cambio, los préstamos prendarios mostraron una suba del 3,7% real, mientras que los hipotecarios crecieron 0,7%.
De acuerdo con Equilibra, el repunte de estas líneas permitió compensar parcialmente el deterioro del financiamiento familiar registrado durante el primer trimestre.
Preocupa la morosidad
Uno de los principales factores que explican el freno del crédito al consumo es el aumento de la morosidad bancaria.
Según el relevamiento, la mora alcanzó:
- 11,6% en tarjetas de crédito.
- 13,8% en préstamos personales.
Desde First Capital Group señalaron que todavía persisten dificultades de cobranza y una fuerte cautela de los consumidores a la hora de endeudarse.
También cayó el financiamiento a empresas
El crédito destinado a empresas también mostró retrocesos durante abril.
La caída fue del 0,9% real, impulsada principalmente por el derrumbe de las líneas de adelantos bancarios, que bajaron 4,1% pese a la reducción de las tasas.
Por otro lado, el descuento de documentos registró una leve mejora del 0,5%.
Fuerte crecimiento del crédito en dólares
A contramano de lo ocurrido con los préstamos en pesos, el financiamiento en dólares mantuvo una tendencia positiva.
Según Equilibra, los préstamos en moneda extranjera crecieron 6,9% real durante abril, impulsados tanto por empresas como por familias.
Además, el informe destacó que comenzaron a aparecer préstamos personales en dólares, luego de los cambios regulatorios que permiten a los bancos prestar divisas propias a distintos tipos de clientes.


