La histórica ola polar que congela a la provincia de Buenos Aires alcanzó su pico de intensidad durante la mañana de este viernes, transformando a la jornada en la más fría en lo que va del año a nivel nacional.
En este escenario de temperaturas extremas, Olavarría se convirtió en una de las grandes protagonistas del mapa climático al ubicarse formalmente dentro del selecto top five de las localidades con los registros térmicos más bajos y rigurosos de todo el país.
De acuerdo con el ranking oficial de monitoreo en tiempo real emitido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la localidad rionegrina de Maquinchao lideró el podio con unos gélidos -10.2°C de temperatura real.
En tanto, la provincia de Buenos Aires logró meter a dos de sus principales distritos en el lote de vanguardia bajo cero, destacándose Olavarría en el tercer escalón nacional con una marca de -3.9°C y Bahía Blanca en el quinto lugar con -3.6°C.
El lote de las ciudades más frías de la Argentina se completó con la mendocina Malargüe en la segunda posición (con -3.4°C de real y una sensación térmica que se desplomó hasta los -6.5°C) y la patagónica Río Gallegos en el cuarto lugar del escalafón. Para el sudoeste bonaerense, el factor del viento proveniente del sector sur agudizó de manera notable las condiciones en las áreas periféricas, reportándose en las afueras de Bahía Blanca una térmica de -6.9°C.
Ante la persistencia de esta masa de aire polar, el organismo nacional renovó las alertas amarillas por frío extremo para una amplia franja de municipios bonaerenses, abarcando a distritos vecinos y a toda la línea sur de la provincia. Las autoridades sanitarias advirtieron que este tipo de marcas ambientales tan severas pueden generar efectos de leves a moderados en la salud humana, requiriendo especial cuidado en niños, adultos mayores y pacientes con patologías crónicas.
Por tal motivo, se reiteró a los vecinos de la comunidad extremar las medidas de prevención domiciliaria frente a las heladas. Las recomendaciones principales de Defensa Civil y los efectores de salud locales apuntan a utilizar varias capas de ropa para conservar el calor corporal, evitar la exposición prolongada a la intemperie y asegurar una ventilación cruzada periódica en los ambientes calefaccionados con el fin de evitar accidentes fatales por inhalación de monóxido de carbono.


