La recaudación tributaria a nivel nacional registró en junio una caída real del 7,4 por ciento en términos interanuales. Así lo determinó un detallado informe sectorial elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), estructurado sobre la base de los datos estadísticos oficiales aportados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Al aislar del análisis los tributos directamente vinculados con las operaciones de comercio exterior, la disminución global del sistema se ubicó en un 4,3 por ciento.
Bajo la proyección metodológica de una inflación mensual estimada en el 1,9 por ciento para el sexto mes del año, el tributo que exhibió el retroceso más pronunciado fue el correspondiente a los derechos de exportación —conocidos habitualmente como retenciones—, que se desplomó un 45,9 por ciento real en comparación con junio de 2025.
El documento técnico adjudicó este marcado comportamiento a las recientes medidas de alivio fiscal y eliminación de cargas tributarias dirigidas al sector agropecuario.
Por el lado de los impuestos internos se constató una baja del 19,7 por ciento, mientras que el Impuesto a las Ganancias experimentó un retroceso real del 16,7 por ciento.
En este último caso, los analistas explicaron que la merma respondió a un factor estacional y de calendario: la prórroga oficial del vencimiento para las declaraciones juradas de personas físicas del período fiscal 2025 hacia el mes de julio, un trámite contable que el año pasado se había centralizado en junio.
La recaudación de IVA neto, considerado el termómetro principal del consumo y la actividad comercial en las ciudades, anotó una caída real del 4 por ciento interanual, al tiempo que los aportes y contribuciones destinados a la seguridad social se retrajeron un 2,9 por ciento en sintonía con la evolución del empleo formal. En la vereda opuesta, los únicos renglones con saldo positivo fueron el impuesto a los combustibles líquidos, con un fuerte salto del 27,6 por ciento, y Bienes Personales, que avanzó un 9,5 por ciento.
El bache fiscal impactó de forma directa en las arcas de los distritos del interior bonaerense debido al régimen de coparticipación federal. Mientras que la porción de recursos retenida por la administración nacional se contrajo un 8,2 por ciento, los fondos automáticos girados hacia las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires disminuyeron un 5,9 por ciento real, lo que representó una pérdida de recursos conjunta estimada en 1,6 billones de pesos solo durante el mes de junio.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


