A una semana del lanzamiento del álbum del Mundial 2026, volvió la fiebre por completar páginas, cambiar repetidas y revivir una tradición que lleva más de seis décadas en Argentina.
El lanzamiento del álbum y las figuritas del Mundial 2026 volvió a desatar un fenómeno que se repite cada cuatro años: largas filas, sobres agotados, intercambios multitudinarios y una pasión que ya no distingue edades ni géneros.
Lo que antes parecía una costumbre exclusiva de chicos de primaria hoy convoca también a adultos, familias enteras y grupos de amigos que buscan completar un álbum gigante con casi mil figuritas.
Pero detrás del furor actual existe una historia mucho más extensa, que comenzó hace más de 60 años y que atravesó distintas generaciones de argentinos.
De Chile 62 a la fiebre mundialista
La primera Selección Argentina que tuvo figuritas fue la del Mundial de Copa Mundial de Fútbol de 1962. Los jugadores aparecieron en el álbum “Ídolos del Deporte”, una colección enfocada principalmente en el fútbol local.
Con el correr de las décadas, los álbumes fueron evolucionando en formatos, diseños y popularidad. En los años 70 irrumpieron las históricas figuritas de la firma Crack, que marcaron a toda una generación, especialmente durante el Mundial de Copa Mundial de Fútbol de 1978.
Ese torneo, además de representar el primer título mundial argentino, significó una verdadera explosión cultural de álbumes y figuritas.
Las “difíciles” y el ritual de abrir sobres
Para muchos, una parte esencial de la experiencia eran las famosas “figuritas difíciles”, aquellas casi imposibles de conseguir y que se convertían en leyenda entre chicos y coleccionistas.
Nombres como Jorge Carrascosa, Sepp Maier o el congoleño Mwanza Mukombo quedaron en la memoria popular por haber sido algunas de las más buscadas.
También formaban parte del ritual los recreos escolares llenos de intercambios, las estrategias para abrir sobres “con suerte” y los distintos juegos que se hacían con las figuritas, una costumbre que prácticamente desapareció con el tiempo.
Un fenómeno que cambió
Desde el Mundial de Copa Mundial de Fútbol de 1994, las figuritas comenzaron a ser autoadhesivas y el fenómeno creció hasta transformarse en un boom masivo a partir de Rusia 2018.
Hoy las figuritas se cambian en plazas, bares, aplicaciones y encuentros organizados. Lugares como el Parque Rivadavia en Buenos Aires volvieron a convertirse en escenarios clásicos de trueque mundialista.
Además, las actuales colecciones dejaron atrás la lógica de las “difíciles”, buscando que todos puedan completar el álbum, aunque algunas siguen teniendo mayor valor simbólico, como los escudos metalizados o las figuras internacionales.
Mucho más que un hobby
Para millones de personas, llenar un álbum no es solamente una colección: es una experiencia emocional ligada a la infancia, la amistad, la familia y la ilusión mundialista.
Cada sobre abierto revive una sensación conocida, que atraviesa generaciones y vuelve a instalar, cada cuatro años, una pasión única alrededor del fútbol y las figuritas.
Fuente TN


