Tras los cortocircuitos con Patricia Bullrich y las revelaciones de contratistas en Comodoro Py, el funcionario más cercano a los Milei decidió adelantar la presentación de su patrimonio. En la Casa Rosada buscan que el «operativo transparencia» se concrete antes de fin de mayo para blindar la gestión.
Manuel Adorni se encuentra hoy en una carrera contra el reloj y la desconfianza. El Jefe de Gabinete, asediado por una causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito que sumó capítulos complejos en los tribunales de Comodoro Py, ha decidido jugar su última carta: adelantar la presentación de su declaración jurada (DDJJ). Aunque el plazo legal de la Oficina Anticorrupción vence recién a finales de julio, la orden de los hermanos Milei es clara: el balance contable debe estar listo y público antes de que termine mayo.
La decisión no es caprichosa. Responde a una necesidad de supervivencia política en un gabinete donde las lealtades se ponen a prueba ante cada titular de diario. El «blindaje» que Karina y Javier Milei le otorgan a Adorni se mantiene inalterable, pero el desgaste es innegable. Especialmente después de que Patricia Bullrich moviera el avispero al declarar que «la explicación del patrimonio tiene que ser inmediata», una frase que en el entorno de la Secretaria General de la Presidencia fue leída como un desafío directo al poder de «El Jefe».
El factor Comodoro Py: de los arreglos en el country a la herencia
La estrategia de defensa de Adorni, quien además es contador de profesión, se vio sacudida por la declaración de Matías Tabar, el contratista encargado de las refacciones en su propiedad del country Indio Cuá. Las cifras de gastos «en negro» que circularon en tribunales obligaron al Jefe de Gabinete a recalcular. Ahora, el eje de su DDJJ estará puesto en justificar el origen de cada dólar mediante dos vías: los ingresos de su esposa, Bettina Angeletti, y una extensa sucesión familiar derivada del fallecimiento de su padre en 2002, proceso que habría culminado recientemente.
Para el oficialismo, el problema no es el «gusto caro» o el nivel de vida, sino que los números cierren ante la pericia contable que el fiscal Gerardo Pollicita ordenó a los expertos de la DATIF. Adorni sabe que, en esta instancia, un decimal mal puesto puede ser la diferencia entre una causa archivada y un procesamiento.
Internas y fuego amigo en Balcarce 50
La trastienda del caso revela también un gabinete en tensión. El malestar de Adorni no es solo con la justicia, sino con la velocidad con la que las medidas de prueba llegan a la prensa. En los pasillos de la Rosada, se escuchan quejas hacia el Ministerio de Justicia y sospechas sobre filtraciones que alimentan la hoguera mediática.
Mientras tanto, Karina Milei intenta que el «ruido Adorni» no empañe la agenda de gestión. El apoyo al Jefe de Gabinete es, por ahora, incondicional bajo la premisa de que «nadie se va», una máxima que el propio Presidente se encargó de ratificar. Sin embargo, la presión de Bullrich y el avance de la causa judicial han convertido al patrimonio de Adorni en la gran prueba de fuego para la narrativa de transparencia de La Libertad Avanza.
Con la mira puesta en la Justicia y el ojo en la interna, Adorni se prepara para exponer sus cuentas. El resultado de esa auditoría personal determinará si el Jefe de Gabinete logra cerrar el capítulo más tóxico de su carrera política o si la tormenta apenas está comenzando.
Fuente: Infobae


