Tenía 87 años y una carrera que lo llevó de Buenos Aires al corazón de la industria musical norteamericana, donde trabajó con Tony Bennett, Lady Gaga, Yo-Yo Ma y Barbra Streisand. El secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, fue quien confirmó su fallecimiento.

La música argentina perdió a uno de sus nombres más grandes en el mundo. Jorge Calandrelli, pianista, compositor, arreglador y director que supo ganarse un lugar en la cima de la industria musical internacional, murió a los 87 años. La noticia la dio a conocer el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, con un mensaje en su cuenta de X en el que lo despidió como «uno de los grandes referentes de la música argentina a nivel internacional».
Los números de su carrera son difíciles de ignorar: 29 nominaciones al Grammy, seis estatuillas ganadas y dos candidaturas al Oscar. Pocos artistas latinoamericanos pueden exhibir semejante palmarés en la historia de la música popular del siglo XX.
El salto que lo cambió todo
Calandrelli se formó en Argentina bajo la guía de maestros como Carlos Guastavino y Gerardo Gandini, y antes de cruzar el Atlántico ya había grabado con figuras del pop local como Palito Ortega, Tormenta y Sergio Denis. Pero fue su decisión de emigrar a Estados Unidos en 1978 la que definió su legado.
Instalado en Nueva York, construyó desde cero una reputación en un mercado que no le regalaba nada. Él mismo lo contó con lucidez, ser latinoamericano en ese ambiente no era sencillo, pero entendió rápidamente que esa diferencia podía ser una fortaleza y no un obstáculo.
Los proyectos que lo inmortalizaron
Su nombre quedó ligado a algunas de las producciones más celebradas de las últimas décadas. Trabajó en El alma del tango junto al violonchelista Yo-Yo Ma, colaboró con Tony Bennett en varios discos y fue parte de Cheek to Cheek, el álbum que reunió a Bennett con Lady Gaga. También firmó los arreglos de ¿A quién puedo recurrir?, el trabajo de Bennett junto a Queen Latifah, y participó en Un tiempo para el amor, de Arturo Sandoval.
Cada uno de esos proyectos llevó su sello, arreglos orquestales de una riqueza poco común, con raíces latinoamericanas que nunca abandonó del todo, aunque el lenguaje fuera el del jazz y la música americana más refinada.
Una despedida con peso institucional
Cifelli sintetizó en pocas líneas lo que Calandrelli representó: «Trabajó con los artistas más reconocidos del mundo». Una frase simple para una trayectoria que tardó décadas en construirse y que hoy deja un vacío difícil de llenar en la historia de la música argentina en el exterior.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


