Facundo Pereyra, gastroenterólogo: “A veces para cambiar necesitás un shock, un reinicio total”

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El médico participó de la segunda jornada de Bienestar Fest, donde presentó un método de siete días orientado a modificar hábitos alimentarios y combatir la inflamación. La propuesta tiene dos pilares centrales: alimentación y actividad física, con el objetivo de sostener cambios saludables a largo plazo.

El médico gastroenterólogo Facundo Pereyra fue uno de los protagonistas de la segunda jornada de Bienestar Fest, donde compartió sus recomendaciones para mejorar los hábitos cotidianos y cuidar la salud intestinal. Ante una sala colmada, el especialista planteó la relación entre la alimentación, el sedentarismo y el bienestar general, y propuso un método de siete días al que denominó “reseteo”.

“A veces para cambiar necesitás un shock, un reinicio total”, sostuvo Pereyra durante su exposición, en la que invitó al público a reflexionar sobre sus rutinas y reconocer las señales de malestar que pueden estar asociadas con determinados hábitos.

El gastroenterólogo, autor de Resetea tus intestinos y La vida después del reseteo, viajó especialmente desde Cipolletti, Río Negro, para participar del encuentro.

Alimentación y sedentarismo, en el centro del debate

Pereyra comenzó su presentación con una pregunta dirigida a los asistentes: “¿Alguien acá se siente o se sintió alguna vez inflamado?”.

La respuesta de cientos de personas que levantaron la mano dio pie a una reflexión sobre las molestias que muchas veces se naturalizan en la vida cotidiana, como la hinchazón abdominal, el cansancio, los dolores de cabeza y las molestias articulares.

Durante su exposición, el médico señaló al sedentarismo y a la alimentación desequilibrada como dos factores relevantes para la salud.

“Los argentinos estamos acostumbrados a comer mal: en las mesas hay exceso de harinas, azúcar y ultraprocesados”, afirmó. También hizo referencia a las estadísticas nacionales que muestran que solo una parte de la población alcanza las cantidades recomendadas de frutas y verduras.

En ese contexto, propuso revisar las elecciones alimentarias y prestar atención a la actividad física como parte de una estrategia integral para mejorar el bienestar.

En qué consiste el método de siete días

La propuesta presentada por Pereyra consiste en una semana de cambios en la alimentación y el movimiento. Según explicó, el objetivo es interrumpir determinadas rutinas y generar un punto de partida para incorporar hábitos más saludables.

En el plano alimentario, el método plantea dejar temporalmente las harinas y el azúcar, y priorizar el consumo de proteínas, verduras y frutas.

El especialista sostuvo que la propuesta ya fue implementada por unas 700.000 personas y mencionó un estudio publicado en una revista estadounidense que, según su exposición, registró mejoras en la mayoría de quienes siguieron el programa.

Sin embargo, es importante distinguir las recomendaciones del profesional de las conclusiones científicas generales: los resultados de un método alimentario dependen de cada persona y no permiten garantizar efectos idénticos para toda la población.

Pereyra también propuso que, después del séptimo día, los alimentos se reincorporen de a uno para observar posibles molestias. La idea, explicó, no es demonizar comidas, sino identificar qué elecciones funcionan mejor para cada persona.

La regla PROPLA: proteínas y alimentos de origen vegetal

Uno de los conceptos centrales de la presentación fue la regla “PROPLA”, una fórmula que resume la combinación de proteínas y plantas como base de la alimentación.

El médico recomendó sumar grasas saludables y destacó la importancia de incorporar variedad de alimentos.

Entre sus sugerencias, mencionó:

  • Proteínas: incluir fuentes variadas, como pescados.
  • Frutas y verduras: priorizar diferentes colores para ampliar la variedad de nutrientes.
  • Grasas saludables: incorporarlas dentro de una alimentación equilibrada.
  • Alimentos fermentados: considerarlos como parte de una dieta variada, según la tolerancia individual.

Pereyra mencionó especialmente las sardinas como una alternativa accesible para sumar pescado a las comidas y destacó el papel de la alimentación en el cuidado del microbioma intestinal, el conjunto de microorganismos que habitan el aparato digestivo.

El ejercicio: empezar con poco y sostenerlo

El segundo pilar del método es el movimiento. Para explicar cómo incorporar actividad física a la rutina, el gastroenterólogo compartió una experiencia personal vinculada con una etapa de sedentarismo.

“En una época estaba tan sedentario que me propuse tan solo hacer dos sentadillas después de cepillarme los dientes”, recordó.

Con el tiempo, esa pequeña acción fue aumentando hasta convertirse en una rutina de veinte sentadillas y otros ejercicios diarios.

A partir de esa experiencia, dejó una recomendación concreta para quienes buscan abandonar el sedentarismo: comenzar con objetivos pequeños, adaptados a las propias posibilidades, y repetirlos hasta convertirlos en parte de la vida cotidiana.

La constancia, planteó, puede ser más importante que intentar cambios demasiado exigentes desde el primer día.

Los permitidos también tienen lugar

Otro de los puntos que abordó durante el encuentro fue la posibilidad de sostener hábitos saludables sin convertir la alimentación en una lista rígida de prohibiciones.

“Los permitidos forman parte del plan”, afirmó Pereyra, al referirse a situaciones sociales como cumpleaños y celebraciones de fin de año.

En esos casos, recomendó comer despacio y retomar los hábitos habituales una vez finalizado el evento, en lugar de interpretar una comida diferente como un fracaso.

El planteo apunta a construir una relación más flexible y sostenible con la alimentación, en la que las decisiones cotidianas tengan más peso que una excepción ocasional.

El objetivo: construir hábitos para toda la vida

Hacia el final de su presentación, Pereyra volvió sobre la importancia de mantener en el tiempo los cambios relacionados con la alimentación y la actividad física.

Su propuesta de siete días fue presentada como un punto de partida para revisar conductas y comenzar una transformación que, según remarcó, requiere continuidad.

El especialista cerró su exposición con una imagen vinculada con la autonomía y la calidad de vida en la vejez: “Quien logre sostener estos hábitos tendrá muchas chances de llegar a los 95 años y poder levantar a sus nietos en la cumbre del cerro más alto”.

Más allá de la propuesta puntual del “reseteo”, el mensaje central de su participación en Bienestar Fest fue la importancia de construir rutinas saludables y mantenerlas en el tiempo.

Importante: las restricciones alimentarias no son necesarias para todas las personas y pueden resultar inadecuadas en determinadas condiciones de salud. Antes de iniciar un plan restrictivo o eliminar grupos de alimentos, es recomendable consultar con un profesional de la salud.

Fuente: LA NACIÓN.

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