El refuerzo previsional permanece congelado desde marzo de 2024 y quedó muy por detrás de la inflación. Según los cálculos difundidos, para recuperar su valor original debería alcanzar actualmente los $231.253.
El bono extraordinario de $70.000 que reciben los jubilados y pensionados de menores ingresos perdió el 70% de su poder adquisitivo tras permanecer sin actualizaciones durante 32 meses consecutivos. La medida, implementada en marzo de 2024, continúa vigente, pero el avance de la inflación redujo considerablemente su impacto sobre los ingresos de los adultos mayores.
El Gobierno nacional ratificó la continuidad del refuerzo mediante el Decreto 1296/2026, que mantiene el monto máximo en $70.000. Sin embargo, de acuerdo con los datos relevados hasta octubre de 2026, la inflación acumulada desde su implementación superó el 159%, lo que provocó una fuerte pérdida de su capacidad de compra.
Para conservar el mismo poder adquisitivo que tenía en marzo de 2024, el bono debería ascender actualmente a $231.253. Esto representa una diferencia de $161.253 mensuales respecto del monto que se paga en la actualidad.
Cada vez representa una porción menor de la jubilación
El deterioro también se observa al comparar el peso del bono dentro del ingreso total de quienes cobran la jubilación mínima.
Cuando comenzó a pagarse, en marzo de 2024, el refuerzo representaba el 34,2% del ingreso de un jubilado de la mínima. En cambio, con la actualización previsional prevista para noviembre de 2026, que llevó el haber básico a $444.158,46, el bono pasó a representar apenas el 13,6% del ingreso total.
De esta manera, quienes perciben la jubilación mínima cobrarán un ingreso bruto de $514.158,45, compuesto por el haber mensual y el refuerzo extraordinario.
El impacto de la inflación en los ingresos previsionales
Mientras que los haberes jubilatorios se actualizan mensualmente de acuerdo con la evolución de la inflación, con dos meses de rezago, el bono extraordinario permanece congelado desde hace más de dos años y medio.
Esta diferencia entre los mecanismos de actualización genera un desfasaje que afecta especialmente a los jubilados y pensionados que dependen del refuerzo para complementar sus ingresos.
El deterioro del poder adquisitivo también vuelve a poner en discusión la situación económica de los adultos mayores, cuyos ingresos se encuentran condicionados por el aumento de los precios de alimentos, medicamentos, servicios y otros gastos esenciales.
En este contexto, los ingresos de los sectores previsionales más bajos continúan bajo presión frente al costo de vida. Los reclamos judiciales y los informes vinculados al sector advierten sobre las consecuencias que tiene la falta de actualización del bono en la economía de millones de jubilados y pensionados de todo el país.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas (NA).


