La tasa de préstamos familiares con atrasos superiores a los 90 días cayó del 12,81% al 12,20% en septiembre. Sin embargo, el crédito continúa estancado y los bancos registran un aumento de las deudas que deben renegociarse.
La morosidad de las familias argentinas registró una leve mejora durante septiembre, luego de varios meses de deterioro en la capacidad de pago de los hogares. Según un informe de la consultora 1816, el porcentaje de préstamos con atrasos superiores a los 90 días descendió del 12,81% en agosto al 12,20% en el noveno mes del año.
El dato representa una reducción de 0,61 puntos porcentuales y constituye una señal de alivio para el sistema financiero. Sin embargo, detrás de esta mejora persisten dificultades económicas: el volumen de crédito continúa prácticamente estancado y las refinanciaciones de deudas siguen ganando protagonismo.
El relevamiento fue elaborado a partir de los datos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), actualizados durante esta semana. La consultora destacó que la irregularidad de los préstamos al sector privado registró en septiembre su primera caída relevante en varios meses.
La morosidad bajó entre las familias, pero no entre las empresas
La mejora estuvo impulsada principalmente por el comportamiento de los hogares. En el conjunto del sector privado no financiero, la tasa de morosidad pasó del 7,75% en agosto al 7,50% en septiembre.
Sin embargo, el comportamiento fue diferente entre familias y empresas. Mientras que la irregularidad de los préstamos a hogares disminuyó, en el segmento empresarial registró un leve incremento, al pasar del 3,80% al 3,82%.
Pese a la reducción del último mes, los indicadores todavía se encuentran muy por encima de los niveles registrados dos años atrás. En octubre de 2024, la morosidad total era del 1,5%, con un 2,5% entre las familias y apenas un 0,7% en las empresas.
Desde la consultora 1816 aclararon que los números de septiembre corresponden a una estimación privada, aunque señalaron que sus mediciones anteriores coincidieron con los datos posteriormente publicados por el Banco Central.
La confirmación oficial llegará el 20 de noviembre, cuando el organismo difunda su Informe de Bancos correspondiente a septiembre.
Por qué bajó la mora en septiembre
Uno de los aspectos centrales del informe es la explicación sobre el origen de la mejora. La reducción de la morosidad no necesariamente significa que las familias hayan recuperado plenamente su capacidad de consumo o que estén tomando más préstamos.
Según 1816, el indicador surge de dividir el saldo de créditos irregulares por el total de préstamos otorgados. En septiembre, el monto de las deudas familiares en situación de mora cayó un 4,1% en términos reales respecto del mes anterior.
Se trató del segundo mes consecutivo de descenso y la reducción fue más pronunciada que la registrada previamente.
Al mismo tiempo, el stock total de préstamos permanece prácticamente estancado. Por ese motivo, la mejora del indicador responde fundamentalmente a una reducción del volumen de deuda irregular y no a una expansión del financiamiento bancario.
Las deudas que todavía generan preocupación
Otro dato favorable del relevamiento fue la evolución de la denominada Situación 2, una categoría que contempla atrasos de hasta 90 días y que todavía no se considera irregular.
En septiembre, la proporción de créditos comprendidos en ese segmento bajó al 2,52% del total, el nivel más bajo en más de un año.
La consultora advirtió que esta categoría merece atención porque, en ciclos anteriores, sus aumentos anticiparon posteriores subas de la morosidad más severa. En el escenario actual, el máximo de la Situación 2 se había registrado en agosto de 2025.
Además, la reducción de la irregularidad se extendió a todo el sistema financiero: el indicador de mora de los hogares bajó en las 12 principales entidades bancarias que concentran los créditos a familias.
Un alivio que todavía no alcanza
La caída de la morosidad representa una señal positiva para el sistema financiero, aunque todavía no permite hablar de una recuperación consolidada de la economía de los hogares.
El aumento de las refinanciaciones muestra que una parte de las familias continúa teniendo dificultades para afrontar sus compromisos financieros y necesita renegociar vencimientos para evitar mayores atrasos.
En ese contexto, el desafío para los próximos meses será determinar si la reducción de septiembre marca el comienzo de una tendencia sostenida o si se trata de una mejora puntual dentro de un escenario de endeudamiento elevado.
Por ahora, los datos muestran dos realidades que conviven: menos préstamos en situación de mora durante septiembre, pero también un sistema de crédito que no logra recuperar dinamismo y familias que todavía necesitan reorganizar sus deudas para llegar a fin de mes.
Fuente: informe de la consultora 1816, elaborado sobre datos de la Central de Deudores del Banco Central.


