La clave de la felicidad después de los 70: aprender a valorar lo que ya se tiene

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La psicología del envejecimiento sostiene que llegar a una vejez satisfactoria no depende de haber tenido una vida sin pérdidas o dificultades. Una investigación señala que las personas mayores tienden a prestar más atención a las experiencias positivas y a disfrutar de lo que tienen en el presente.

Llegar a los 70 años implica, inevitablemente, haber atravesado pérdidas, frustraciones, decisiones difíciles y oportunidades que quedaron atrás. Sin embargo, distintos estudios de psicología del envejecimiento muestran que los adultos mayores pueden mantener niveles de bienestar emocional elevados, incluso después de atravesar experiencias adversas.

Una de las explicaciones posibles surge de la teoría de la selectividad socioemocional, desarrollada por la psicóloga Laura Carstensen. Según este enfoque, cuando las personas perciben que el tiempo que tienen por delante es más limitado, comienzan a modificar sus prioridades.

La búsqueda permanente de novedades, reconocimiento o información puede perder importancia frente a las relaciones cercanas, las experiencias significativas y el disfrute del presente.

El valor de disfrutar lo que ya está

Este fenómeno puede relacionarse con el concepto de savoring, que en psicología refiere a prestar atención de manera deliberada a una experiencia positiva para aumentar su impacto emocional.

Un estudio realizado por Claire Growney y Laura Carstensen, de Stanford University, junto con Tammy English, de Washington University in St. Louis, analizó durante diez días a 285 personas de entre 25 y 85 años.

Los participantes respondieron seis veces al día preguntas sobre sus emociones, sus interacciones sociales y la manera en que disfrutaban las experiencias positivas.

Los adultos mayores mostraron una mayor tendencia que los más jóvenes a prestar atención a esos momentos y disfrutarlos cuando experimentaban emociones positivas. Además, independientemente de la edad, quienes tenían mayor capacidad para detenerse y disfrutar esas experiencias presentaban también mayores niveles de bienestar psicológico.

Apreciar no significa conformarse

Otra revisión científica, que analizó 44 investigaciones con un total de 16.529 participantes, encontró una asociación positiva consistente entre la gratitud y la satisfacción con la vida.

Los autores, sin embargo, remarcaron que estos resultados no permiten afirmar que practicar gratitud sea, por sí solo, la causa de una vida más satisfactoria.

Por eso, la idea no es que las personas mayores simplemente aprendan a “conformarse” con lo que tienen ni que deban agradecer las dificultades que atravesaron. El concepto apunta más bien a reconocer y valorar aquello que permanece.

Una conversación tranquila, una pareja con la que se compartieron décadas, una comida, un paseo, el tiempo con los nietos o simplemente disponer de una tarde libre pueden adquirir un significado especial cuando dejan de estar eclipsados por aquello que todavía falta conseguir.

Una habilidad que puede ganar importancia con los años

La investigación tampoco indica que todas las personas envejezcan de la misma manera. La pobreza, los problemas de salud, la soledad y los duelos pueden afectar profundamente el bienestar y no desaparecen simplemente por cambiar la manera de mirar la vida.

Pero los estudios sí señalan una posible diferencia: con el paso de los años puede adquirir mayor importancia la capacidad de dejar de comparar permanentemente la vida actual con aquello que podría haber sido y prestar mayor atención a las experiencias positivas que todavía están disponibles.

En ese sentido, algunas personas que llegan satisfechas a los 70 años no necesariamente tuvieron una vida más sencilla que otras. Una de las claves podría estar en haber aprendido, a lo largo del camino, a encontrar valor y significado en aquello que ya forma parte de sus vidas.

Fuente Diario Clarín

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