Alerta en el campo: advierten que la invasión de jabalíes genera pérdidas millonarias y exige un plan urgente

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Un pormenorizado informe de investigación elaborado por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) encendió las alarmas en el sector agropecuario al analizar la descontrolada expansión del jabalí en la región central del país.

De acuerdo con el documento académico, difundido por la Agencia DIB, esta especie exótica invasora provoca destrozos masivos en instalaciones rurales y arrasa con miles de hectáreas de cultivos, consolidando un perjuicio económico estimado en 1.600 millones de dólares anuales.

El jabalí europeo fue introducido originalmente en la República Argentina a comienzos del siglo XX con fines de caza deportiva, pero la total ausencia de depredadores naturales en el ecosistema pampeano facilitó su reproducción a una velocidad vertiginosa.

Ante la gravedad de la situación y el avance de las manadas sobre los establecimientos productivos, diversas jurisdicciones decidieron catalogarlo formalmente como plaga, llevando a que la provincia de Buenos Aires decretara la modalidad de caza plaguicida para intentar contener su dispersión.

Más allá del severo impacto material en los campos, los especialistas de la FAUBA advierten que estos animales salvajes constituyen un vector crítico de contagio biológico para la ganadería controlada, transmitiendo patógenos como la peste porcina, la hepatitis y la triquinosis a los cerdos domésticos.

El peligro se traslada además de forma directa a la población civil a través de la faena clandestina, ya que muchos ejemplares cazados terminan transformados en chacinados y conservas que se comercializan en ferias regionales sin ningún tipo de control sanitario.

Desde la cátedra de Producciones Animales Alternativas de la alta casa de estudios señalaron que la única vía para garantizar un consumo seguro y brindar un incentivo económico al control de la especie es reincorporar la actividad a la cadena frigorífica formal.

No obstante, los investigadores explicaron que el último establecimiento especializado del sector privado cerró sus puertas en el año 2019, por lo que consideran indispensable que el Estado intervenga habilitando plantas de faena municipales y provinciales.

Finalmente, el informe concluye que al no existir un plan de manejo federal coordinado entre las provincias y la Nación, las manadas se desplazan libremente cruzando fronteras internas hacia las zonas donde la presión de caza es menor.

Los expertos enfatizan que se requiere de una firme decisión política y del asesoramiento técnico de instituciones científicas como el INTA y el CONICET para frenar lo que proyectan como un crecimiento explosivo de la plaga a corto plazo.

Fuente: Agencia DIB

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