El clima distendido y de absoluta camaradería que se vive en el interior del plantel de la Selección Argentina de fútbol volvió a quedar de manifiesto en las redes sociales. En la antesala del viaje de la delegación nacional rumbo a la ciudad de Miami para disputar los 16avos de final de la Copa del Mundo 2026, un desopilante blooper en los controles de seguridad de la pista aeroportuaria tuvo como protagonistas centrales a Lionel Messi y al defensor Cristian «Cuti» Romero.
El divertido episodio quedó registrado en un video filmado y subido a las plataformas digitales por Josh Chavis, director creativo de la firma internacional VML Global, quien se encontraba presente en el sector de embarque de la comitiva. La secuencia se desencadenó cuando los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) detectaron una anomalía menor en el equipaje de mano del zaguero central del Tottenham y procedieron a abrir la valija frente al resto de los futbolistas.
Para sorpresa de las autoridades norteamericanas y ante la mirada atenta de Rodrigo De Paul, los inspectores aeroportuarios extrajeron de la maleta un «Magiclick», el tradicional e histórico encendedor manual de chispa prolongada que se utiliza habitualmente en los hogares argentinos para encender la cocina. La aparición del elemento doméstico en un control internacional automatizado desató la risa inmediata del capitán Lionel Messi, quien no pudo contener una fuerte carcajada al ver la explicación de su compañero.
En el entorno de la Selección trascendió rápidamente que el chispero en cuestión forma parte del kit de costumbres que Romero traslada a cada concentración mundialista. El defensor utiliza el dispositivo doméstico para encender los clásicos sahumerios de palo santo, un místico ritual de armonización que realiza diariamente en la habitación que comparte junto a los laterales Nahuel Molina y Lisandro Martínez antes de los partidos decisivos.
El video no tardó en volverse tendencia global en las plataformas digitales, donde los usuarios destacaron la naturalidad y la humildad del astro rosarino para cumplir con las directivas aduaneras y pasar por los detectores de metales como cualquier ciudadano común. Lejos de generar tensión o demoras en el plan de vuelo, la anécdota del «Magiclick» sirvió para descontracturar los minutos previos al despegue de la delegación albiceleste hacia el próximo compromiso deportivo.


