El diputado nacional tensó la interna del peronismo y desafió los condicionamientos judiciales de la expresidenta. Advirtió que una elección sin su presencia carecerá de legitimidad plena y marcó la cancha de cara al armado electoral.
Las definiciones del líder camporista se dieron en el marco de una fuerte actividad militante, donde buscó reordenar las prioridades del movimiento nacional justicialista y posicionar nuevamente al núcleo duro del kirchnerismo en el centro de las decisiones estratégicas.
El factor judicial y la «democracia plena»
El eje argumental de Máximo Kirchner se centró en denunciar lo que su espacio considera una proscripción de hecho diseñada desde los tribunales federales, advirtiendo que los límites que hoy pesan sobre la exjefa de Estado distorsionan la representatividad del sistema político argentino.
Para el legislador, una contienda electoral que excluya a la figura con mayor peso propio de la oposición arrastraría vicios de origen difíciles de subsanar. Kirchner enfatizó la necesidad de que el escenario de cara a 2027 se desenvuelva bajo las condiciones de una «democracia plena y con Cristina en libertad», argumentando de manera llana que debe ser el voto popular el que ordene el destino de las candidaturas: «Si la sociedad quiere elegirla y quien no quiera, no la vota y sanseacabó».
Un mensaje teledirigido a la interna y el factor Kicillof
Más allá del habitual cruce con la Justicia, la contundencia de las palabras del diputado nacional se interpretó en los pasillos de la política como una advertencia explícita hacia los sectores del peronismo que promueven una renovación de liderazgos y que ven en el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, al candidato natural de la oposición para los próximos comicios.
El peligro de ceder: Con cierta ironía hacia el ala moderada o aperturista del PJ, Máximo Kirchner deslizó que aceptar de antemano la imposibilidad de una postulación de su madre implicaría una debilidad conceptual inaceptable para el peronismo. «Con esa forma de pensar terminamos aceptando cualquier cosa», fustigó el dirigente, dejando en claro que para La Cámpora la candidatura de la expresidenta no es una opción de negociación, sino una bandera irrenunciable.
Para sostener su postura en la mesa de debate interno, el diputado echó mano a las mediciones de opinión pública actuales, remarcando que, a pesar de los años de gestión y del desgaste general que arrastra la dirigencia política, Cristina Fernández continúa conservando un piso de respaldo social que la ubica «primera o segunda en todas las encuestas». Con este capital político bajo el brazo, el kirchnerismo duro avisó que no piensa bajarse de la discusión y que la centralidad del armado para 2027 volverá a pasar por el Instituto Patria.
Fuente: Agencia DIB


