13.3 C
Olavarría
jueves 4 junio 2026

Cómo se gestó «Ni Una Menos», la consigna que rompió el silencio contra la violencia machista

Más leídos

Lo que comenzó en 2015 como una convocatoria intuitiva en Twitter tras el femicidio de Chiara Páez, se transformó en un movimiento global. El origen mexicano del lema, los crímenes que marcaron una época y el «horror semiótico» de la bolsa de basura.

El 3 de junio de 2015 quedó grabado en la historia contemporánea de la Argentina como el día en que el hartazgo social se mudó a las calles. Aquella tarde, más de 300.000 personas se concentraron frente al Congreso de la Nación dando nacimiento formal al colectivo «Ni Una Menos». Once años después, la consigna mantiene una dolorosa vigencia frente a las estadísticas criminales que se reportan mes a mes, pero consolidando una transformación cultural y política inédita en la región.

Sin embargo, el lema que hoy es bandera de millones de mujeres y disidencias a nivel internacional no surgió de un laboratorio político, sino de la confluencia de la poesía latinoamericana, el periodismo de urgencia y una desgarradora seguidilla de crímenes adolescentes que saturaron la tolerancia de la sociedad.

Del desierto de Juárez a las calles de Buenos Aires

La frase «Ni Una Menos» es una simplificación y un homenaje directo a un verso de la poeta y activista mexicana Susana Chávez, quien en 1995 acuñó la expresión “Ni una mujer menos, ni una muerta más” para visibilizar y denunciar la ola de asesinatos sistemáticos de mujeres en Ciudad Juárez.

La trágica paradoja del movimiento es que la propia autora no llegó a ver su obra convertida en un grito global de justicia.

El destino de la autora: Susana Chávez fue asesinada en el año 2011, transformándose a sí misma en víctima de la violencia machista que había denunciado activamente a través del arte y el activismo durante más de una década.

En mayo de 2015, tras conocerse el femicidio de Chiara Páez (la adolescente de 14 años enterrada por su novio en el patio de una casa en Rufino, Santa Fe), un grupo de periodistas, escritoras y artistas argentinas rescató el verso de Chávez en la red social Twitter (hoy X), fijando la fecha del 3 de junio para la primera manifestación federal.

Los cuatro femicidios que cargaron las gargantas de bronca

El crimen de Chiara Páez fue el detonante definitivo, pero la sociedad argentina ya venía acumulando un profundo impacto mediático y emocional debido a un patrón sistemático de violencia ejercida por varones contra adolescentes en los años previos:

Víctima y EdadAño del CrimenLocalidad / ContextoEstado del Hallazgo
Candela Sol Rodríguez (11)2011Hurlingham, Buenos Aires.Encontrada nueve días después de su desaparición dentro de una bolsa negra.
Ángeles Rawson (16)2013Palermo, CABA. Asesinada por el portero Jorge Mangeri.Descartada en una bolsa de basura y hallada en la planta de tratamiento del CEAMSE.
Melina Romero (17)2014San Martín, Buenos Aires.Hallada casi un mes después a la vera del río Reconquista, también en una bolsa de residuos.
Lola Chomnalez (14)2014Barra de Valizas, Uruguay (en vacaciones).Enterrada en una zona de dunas tras varios días de intensa búsqueda.

María Moreno y el «Horror Semiótico» de la bolsa de basura

Esta seguidilla de cuerpos descartados en envoltorios plásticos fue analizada en su momento por la célebre escritora argentina María Moreno, quien ensayó una profunda y estremecedora lectura de época resignificando el mito infantil del «hombre de la bolsa»:

1.El hombre de la bolsa:El Mito Infantil.

Tradicionalmente, el mito servía para asustar a las infancias: era un personaje solitario que «se llevaba niños».

2.El desecho doméstico:La Herramienta del Femicida.

Moreno analiza el uso de la bolsa de consorcio como la utilería del asesino actual (junto al container, la cloaca y el pozo ciego), revelando un horror semiótico: «las mujeres tratadas como basura».

3.Salirse del molde:La Respuesta Colectiva.

Frente al descarte, surge la organización de los cuerpos en la calle: «Las mujeres de la bolsa somos muchas y salimos de ellas para que no haya ni una menos».

A más de una década de aquella histórica primera marcha, el colectivo feminista ratifica año tras año que activar desde el espacio público no implica una identificación «melancólica o sacrificial» con el dolor, sino la necesidad política de romper el silencio para que los nombres de las pibas asesinadas sigan transformándose en motor de comunidad, justicia y memoria colectiva.

Fuente: Agencia DIB

- Advertisement -spot_img

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Últimos artículos