Un profundo análisis basado en el último informe de distribución del ingreso publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló datos alarmantes sobre la realidad sociolaboral del país. Durante el primer trimestre del año, más de 10,5 millones de personas percibieron ingresos inferiores a los $1.500.000 mensuales, contemplando tanto el empleo registrado como el informal.
Esta cifra cobra una gravedad particular al contrastarla con el costo de vida actual: ese volumen de ingresos no llega a cubrir la Canasta Básica Total (CBT), que se utiliza como el termómetro oficial para medir la línea de pobreza en un hogar tipo de cuatro integrantes y que en junio se ubicó en $1.531.473.
Los números clave que dejó el informe del INDEC
Para dimensionar el impacto de la devaluación del poder adquisitivo y la estructura salarial en los 31 conglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), se destacan los siguientes datos:
Mayoría bajo la línea: Quienes ganan menos de $1,5 millones representan al 80% del total de la población ocupada del país (calculada en 13.125.000 personas con ingresos).
La elite salarial: Apenas el 20% restante (unas 2.624.000 personas) logra percibir un sueldo superior a esa barrera de $1,5 millones por mes.
Brecha de género instalada: El ingreso medio general muestra diferencias estructurales muy marcadas según el sexo. El sueldo promedio de los varones se ubicó en $1.352.247, mientras que el de las mujeres fue de $959.030, lo que representa un 30% menos de ingresos para las trabajadoras.
Flexibilización oculta: avanza el empleo en negro
El informe del organismo estadístico prende las alarmas sobre la calidad del empleo en el sector privado. Si bien la cantidad de asalariados creció cerca de un 1% interanual, el fenómeno no se tradujo en puestos genuinos y estables, sino en una clara expansión del trabajo no registrado.
Con un total de 5.710.000 trabajadores en la informalidad, la tasa de empleo en negro escaló al 43,5% (un punto por encima del 42,5% registrado el año pasado). Dentro de la actividad privada, el servicio doméstico continúa liderando cómodamente el podio de la precariedad laboral con un 72,8% de informalidad.
La relación entre bajos ingresos y precarización es directa: en la franja de menores recursos del país (personas que cobran hasta $240.000 mensuales), el 90% de los trabajadores está en negro. En la otra vereda, en el decil más alto de la población (ingresos promedio de $3,4 millones traccionados por sectores como el petrolero), la formalidad acapara el 87% de los puestos.
Fuente Infobae


