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jueves 21 mayo 2026

Miopía en niños y adolescentes: por qué crece el problema y cómo puede frenarse su avance

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Especialistas advierten que la detección temprana y los hábitos visuales saludables son claves para prevenir complicaciones futuras.

La miopía dejó de ser solamente un problema asociado al uso de anteojos y comenzó a convertirse en un desafío de salud pública a nivel mundial. Actualmente, uno de cada tres niños y adolescentes presenta esta alteración visual y las proyecciones indican que para 2050 cerca del 40% de la población infantil será miope.

Especialistas sostienen que la detección temprana y la incorporación de hábitos saludables durante la infancia pueden ayudar a retrasar la progresión de la enfermedad y evitar complicaciones graves en la adultez.

Qué es la miopía y por qué aumenta en los chicos

La miopía es una alteración en el enfoque visual que provoca visión borrosa de lejos, debido a que las imágenes se forman por delante de la retina y no directamente sobre ella.

Según explicó Celia María Sánchez, jefa de Oftalmopediatría del Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano de Buenos Aires, el problema se produce por un crecimiento excesivo del globo ocular.

Si bien existe un fuerte componente hereditario, los especialistas advierten que en los últimos años se sumaron factores vinculados a los cambios en los hábitos cotidianos:

  • Menor exposición a la luz solar.
  • Uso precoz y prolongado de pantallas.
  • Exceso de actividades de visión cercana.
  • Menos tiempo al aire libre.

Los riesgos de la miopía alta

El avance de la miopía durante la infancia y la adolescencia puede generar un aumento significativo en el largo del ojo, situación que incrementa el riesgo de enfermedades oculares severas en la adultez.

Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran:

  • Desprendimiento de retina.
  • Maculopatías.
  • Alteraciones degenerativas de la visión.

Por ese motivo, los controles oftalmológicos en edades tempranas son fundamentales, especialmente porque muchos niños no detectan ni manifiestan que ven borroso.

Cómo se puede frenar la progresión de la miopía

Los especialistas remarcan que existen estrategias que permiten enlentecer el avance de la miopía y reducir el grado final de afectación visual.

Entre los tratamientos más utilizados aparecen:

  • Colirios de atropina en dosis bajas.
  • Anteojos especiales con desenfoque periférico.
  • Mayor tiempo al aire libre.
  • Reducción del uso de pantallas.

Según los estudios actuales, algunas de estas medidas pueden disminuir la progresión de la miopía entre un 55% y un 60%.

Las recomendaciones para padres, docentes y pediatras

Los oftalmólogos insisten en que el trabajo preventivo debe involucrar también a familias, escuelas y profesionales de la salud.

Entre las principales recomendaciones figuran:

Para las familias

  • Promover al menos dos horas diarias al aire libre.
  • Evitar que los niños usen pantallas a menos de 30 centímetros de distancia.
  • Realizar controles oftalmológicos periódicos.

Para las escuelas

  • Fomentar recreos visuales y actividades fuera del aula.
  • Alternar tareas de lectura con actividades dinámicas.
  • Detectar alumnos con dificultades para ver el pizarrón.

Para los pediatras

  • Evaluar antecedentes familiares de miopía.
  • Consultar sobre el uso de pantallas.
  • Derivar tempranamente al oftalmólogo.

Los especialistas coinciden en que incorporar hábitos simples durante la infancia puede ser determinante para prevenir problemas visuales más severos en el futuro.

Fuente: Agencia DIB

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