El catolicismo continúa siendo la religión predominante en Argentina, aunque su presencia sigue disminuyendo de manera sostenida. Así lo revela el último Barómetro de las Religiones y las Creencias elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina (Ocrear), una iniciativa de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que muestra una profunda transformación en las creencias religiosas de la población durante las últimas dos décadas.
Según el informe, en 2008 el 76,5% de los argentinos se identificaba como católico. En 2026, ese porcentaje descendió al 57,7%, lo que representa una caída de casi 19 puntos porcentuales.
Si bien continúa siendo la identidad religiosa mayoritaria, el catolicismo se encuentra muy lejos de los niveles históricos registrados durante gran parte del siglo XX, cuando representaba alrededor del 90% de la población, de acuerdo con datos del Censo Nacional de 1960.
Crecen los evangélicos y las personas sin religión
Mientras el catolicismo pierde terreno, aumentan otros grupos. El sector de quienes afirman no tener ninguna filiación religiosa prácticamente se duplicó en los últimos años: pasó del 11,3% en 2008 al 22,4% en 2026.
Desde 2019, este segmento se consolidó como el segundo grupo más numeroso del país.
Por otra parte, las iglesias evangélicas mantienen una tendencia de crecimiento sostenido. La proporción de personas que se identifican con esta corriente religiosa pasó del 9% en 2008 al 17,4% en 2026.
Los jóvenes impulsan el cambio
El estudio destaca que la edad es uno de los factores que mejor explica las transformaciones observadas.
Entre los jóvenes, solo el 44,6% se identifica como católico, mientras que entre los adultos mayores el porcentaje asciende al 69%.
La diferencia refleja una marcada brecha generacional que, según los especialistas, podría profundizar aún más los cambios en el panorama religioso argentino en los próximos años.
Al mismo tiempo, entre las nuevas generaciones crecen tanto las adhesiones a iglesias evangélicas como las posiciones de quienes no se identifican con ninguna religión.
Los investigadores sostienen que se trata de un proceso de reemplazo generacional, más que de una modificación circunstancial, ya que las nuevas cohortes incorporan formas distintas de vincularse con la religión y la espiritualidad.
Diferencias según el nivel educativo
El informe también revela importantes contrastes sociales.
La presencia evangélica es más fuerte entre las personas con menor nivel educativo, donde alcanza el 22,5% de la población.
En cambio, la ausencia de filiación religiosa registra sus porcentajes más altos entre quienes poseen niveles educativos medio y superior, con valores del 28,5% y 27,9%, respectivamente.
Según los especialistas, estos datos muestran que las distintas expresiones religiosas cumplen funciones diferentes según los sectores sociales. Mientras las iglesias evangélicas conservan una fuerte presencia comunitaria y redes de contención en sectores populares, la no afiliación religiosa aparece con mayor frecuencia asociada a mayores niveles de autonomía cultural y educativa.
El estudio confirma una tendencia que se observa desde hace años: Argentina continúa siendo un país mayoritariamente creyente, pero cada vez más diverso en sus formas de vivir la fe y la espiritualidad.
Fuente: Agencia DIB.


