El cruce de datos oficiales del INDEC y la Secretaría de Trabajo confirma que el poder adquisitivo volvió a quedar rezagado en el primer trimestre. En marzo, los sueldos subieron un 2,4% frente a una inflación del 3,4%, profundizando la caída del mercado interno.
Aunque el Gobierno celebra la desaceleración de los precios confirmada ayer, la otra cara de la moneda muestra un escenario complejo para el bolsillo. Según un análisis de datos oficiales realizado este viernes 15 de mayo, la debilidad del consumo masivo encuentra su explicación técnica en una brecha que no termina de cerrarse: los salarios siguen corriendo por detrás de la inflación.
Al comparar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) con la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), los números del primer trimestre de 2026 arrojan un saldo negativo para los trabajadores.
La brecha del primer trimestre
El desfasaje entre lo que suben las cosas y lo que perciben los empleados estables se hizo evidente en el último reporte:
- En marzo: La inflación fue del 3,4%, mientras que los salarios (RIPTE) crecieron solo un 2,4%.
- Acumulado trimestral: La inflación llegó al 9,4%, frente a una evolución salarial del 8,6%.
Esta diferencia de casi un punto porcentual en solo tres meses se traduce en una pérdida directa de la capacidad de compra. Al quedar menos «sueldo disponible» después de pagar servicios y obligaciones básicas, las familias recortan consumos en comercios e industrias, lo que enfría la actividad económica general.
¿Qué es el RIPTE y por qué el Gobierno lo cuestiona?
El RIPTE es el indicador que publica la Secretaría de Trabajo (bajo la órbita de Capital Humano) y mide el promedio de las remuneraciones de los trabajadores con más de 13 meses de antigüedad.
Si bien el oficialismo suele argumentar que este índice no refleja fielmente la realidad salarial total por su composición, los analistas lo utilizan para marcar la tendencia del empleo formal. Sus características principales son:
- Solo computa sueldos con antigüedad mayor a un año.
- Toma datos del sector privado y público nacional/provincial.
- Solo cuenta los conceptos remunerativos (lo que tiene aportes), dejando fuera bonos o sumas «en negro».
- Tiene un tope imponible (un techo para el cálculo de aportes).
El desafío de mayo
Con el dato de inflación de abril en 2,6%, la expectativa está puesta en si las paritarias logran finalmente empatar o superar ese número. Sin embargo, el arrastre de los meses anteriores y la suba de los servicios regulados (luz, gas y transporte) siguen presionando sobre el gasto fijo de los hogares, postergando la recuperación del consumo minorista.


