La venta de celulares en Argentina sería la más baja en 20 años

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La comercialización de teléfonos móviles caería un 25% durante 2026 y alcanzaría unos 4,5 millones de unidades en el mercado formal. La suba internacional de los componentes electrónicos y la pérdida de poder adquisitivo presionan al sector, pese a la reducción de impuestos a los equipos.

El mercado argentino de celulares atraviesa un año complejo y podría cerrar 2026 con el volumen de ventas más bajo de las últimas dos décadas. Según estimaciones de la industria, la comercialización formal rondaría los 4,5 millones de unidades, una caída del 25% respecto de los seis millones registrados en 2025.

El retroceso estaría vinculado con el estancamiento de la economía local y el incremento de los costos de los componentes electrónicos a nivel mundial, impulsado en parte por la creciente demanda de chips y memorias para el desarrollo de la inteligencia artificial.

De acuerdo con el consultor especializado Enrique Carrier, a las ventas del mercado formal podrían sumarse entre uno y 1,5 millones de equipos comercializados a través del denominado mercado gris, que incluye teléfonos ingresados ilegalmente al país para su venta.

De concretarse esas proyecciones, el volumen total alcanzaría aproximadamente seis millones de celulares, aunque con una participación creciente de los canales informales.

Por qué bajan las ventas pese a la reducción de impuestos

La caída se produce en un año en el que se redujo significativamente la carga impositiva sobre los teléfonos móviles. La eliminación de los aranceles de importación y de los impuestos internos aplicables a los equipos producidos en Tierra del Fuego, sin embargo, no alcanzó para compensar el aumento de los precios internacionales.

La suba de los componentes electrónicos afecta especialmente a los celulares de gama baja, en los que las memorias RAM y los sistemas de almacenamiento representan una proporción importante del costo total de fabricación.

Según estimaciones de la consultora Counterpoint citadas en el informe, el precio promedio mundial de los smartphones aumentó un 15% durante 2026. En el segmento de alta gama, los nuevos modelos de Apple y Samsung registraron incrementos de entre 100 y 150 dólares respecto de sus generaciones anteriores.

El encarecimiento de los equipos limita las posibilidades de renovación de los consumidores, en un contexto en el que las familias priorizan otros gastos y postergan las compras de bienes durables.

Los usuarios estiran la vida útil de sus celulares

Una de las principales consecuencias de esta situación es la extensión del tiempo de uso de los teléfonos antes de reemplazarlos.

En Argentina, el período promedio de renovación ronda los 30 meses, según datos de Samsung. A nivel mundial, ese plazo se aproxima a los 40 meses.

La mejora progresiva del hardware permite que muchos dispositivos mantengan un rendimiento aceptable durante más tiempo, mientras que los precios elevados incentivan a los usuarios a conservar sus equipos actuales.

La tendencia también repercute sobre fabricantes, importadores y comercios, que enfrentan un mercado con menor volumen de operaciones y consumidores más cautelosos.

Un mercado condicionado por los precios y el consumo

Las proyecciones para 2026 reflejan la combinación de dos factores: las dificultades económicas internas y el encarecimiento internacional de la tecnología.

Aunque la reducción de impuestos buscó abaratar los celulares y facilitar el acceso a los equipos importados, el impacto quedó limitado por el aumento de los costos de producción y la menor capacidad de compra de los consumidores.

De mantenerse las estimaciones, el sector cerrará el año con un nivel de ventas inferior al registrado durante 2020, cuando las restricciones por la pandemia de coronavirus afectaron la producción y la comercialización de teléfonos móviles.

Fuente: La Nación.

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