Aunque el Banco Central redujo el costo del dinero para los bancos, la brecha entre lo que pagan a los ahorristas y lo que cobran por préstamos alcanzó niveles récord. La alta morosidad y el refugio en bonos del Tesoro frenan la reactivación del consumo.
La estrategia del Gobierno para reactivar la economía a través del crédito se enfrenta a un muro de realidad financiera. A pesar de los esfuerzos del Banco Central (BCRA) por inyectar liquidez bajando los encajes, el beneficio se queda en los balances bancarios y no llega a los consumidores. Mientras que un ahorrista recibe hoy un 22,5% por su plazo fijo (lejos del 35% de enero), quien busca un préstamo personal debe enfrentar tasas que se resisten a bajar del 65%.
Esta diferencia técnica, conocida como spread bancario, refleja una fisura en el plan oficial: el dinero fluye hacia el Estado, pero no hacia las familias.
La trampa de las tasas: Pasivas vs. Activas
Para entender el fenómeno, es necesario distinguir los dos roles del banco:
- Tasas Pasivas (lo que el banco paga): Han caído drásticamente. La referencia Tamar bajó casi 13 puntos porcentuales en pocos meses.
- Tasas Activas (lo que el banco cobra): Préstamos personales, tarjetas y adelantos apenas se movieron, pasando del 68% al 65,5%. Una baja «simbólica» que no impacta en el costo real de vida.
Los tres jinetes del «freno» crediticio
Según el análisis de especialistas y consultoras como 1816, existen tres razones fundamentales por las que el crédito no arranca:
- Morosidad en niveles críticos: La irregularidad en los pagos de las familias llegó al 11,5% en marzo, el nivel más alto desde la crisis de 2004. En las billeteras virtuales, la mora es aún más dramática, trepando al 30,1%. Ninguna tasa puede compensar un nivel de incobrables tan alto.
- El Estado como «aspiradora» de fondos: Ante el riesgo de prestarle a privados que no pueden pagar, los bancos prefieren prestarle al Tesoro Nacional. En los últimos 45 días, el Gobierno captó 5,5 billones de pesos netos. Es un negocio más seguro y corto para las entidades financieras.
- Incertidumbre nominal: Sin un régimen monetario claro sobre el techo de las tasas, los bancos operan con cautela. Prefieren endurecer los criterios de otorgamiento y achicar límites de tarjetas de crédito antes que arriesgarse a prestar a largo plazo.
El contraste: empresas sí, familias no
Mientras el consumo en pesos agoniza con una caída real del crédito por cuarto mes consecutivo, existe un «oasis»: el crédito en dólares. Las grandes empresas están emitiendo bonos (Obligaciones Negociables) a niveles que no se veían desde 2017. Sin embargo, este alivio es exclusivo para el sector corporativo con acceso al mercado de capitales, dejando fuera al ciudadano de a pie que intenta financiar su tarjeta o un electrodoméstico.
📈 El Monitor del Crédito (Mayo 2026)
| Indicador | Valor Actual | Tendencia |
| Tasa Plazo Fijo (Tamar) | 22,5% | 📉 Baja rápida |
| Tasa Préstamos Personales | 65,5% | ↔️ Estancada |
| Mora en Hogares | 11,5% | 📈 Máximo en 22 años |
| Crédito Privado Real | -4% (acum. 2026) | 📉 Caída sostenida |


