Los retrasos en los pagos de créditos y tarjetas superaron los niveles de la pandemia. El Índice de Vulnerabilidad Familiar acumuló 10 meses en alza y consolida un escenario de «fragilidad» en la economía diaria.
El fenómeno expone un fuerte desacople entre el equilibrio de las variables macroeconómicas del país y la microeconomía diaria de la población, afectando de manera uniforme a casi la totalidad de los bancos comerciales y las fintech o plataformas de financiamiento digital.
1. Las causas detrás del freno de pagos
Los analistas del sector coinciden en que la imposibilidad de afrontar los compromisos financieros no se debe a una falta de voluntad de pago, sino a un escenario contractivo generalizado que pulverizó la capacidad de ahorro de la clase media y baja:
- Pérdida de poder adquisitivo: Los salarios continúan corriendo por detrás de los gastos fijos regulados.
- Mercado laboral resentido: Se registra un retroceso persistente en los puestos de empleo formal privado.
- Cierre de comercios: La caída de la actividad económica provocó la baja de persianas en numerosas pymes y comercios de cercanía, afectando los ingresos de cuentapropistas y empleadores.
2. El dato del Congreso: Alerta por «Fragilidad Familiar»
El impacto social de esta crisis de deuda quedó plasmado en las mediciones del Poder Legislativo. El Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC) hilvanó 10 meses consecutivos de aumento, posicionándose en 5,1 puntos:
- Categoría técnica: Este puntaje ubica formalmente a la media de los hogares argentinos dentro del rango de «Fragilidad Familiar».
- Velocidad de la caída: El nivel de endeudamiento y mora actual se multiplicó por cuatro si se lo compara con los niveles mínimos históricos que se habían reportado hacia finales de 2024.
3. El financiamiento de la subsistencia diaria
A diferencia de otras épocas, donde la mora crecía por el retraso en créditos hipotecarios o prendarios (compra de autos), el panorama actual es de carácter netamente alimentario e instrumental.
Las carteras irregulares avanzan con fuerza en el financiamiento de consumo corriente y montos menores. Esto demuestra que una porción creciente de la ciudadanía se ve obligada a utilizar la tarjeta de crédito en cuotas o a tomar microcréditos para cubrir necesidades básicas de subsistencia, tales como alimentos de la canasta básica, medicamentos o el pago de servicios públicos.
Repercusiones políticas
«La morosidad récord muestra que cada vez más familias tienen dificultades para sostener sus gastos y cumplir con sus compromisos. Detrás de este dato hay hogares que hacen cuentas todos los días, que recortan gastos y que viven con más incertidumbre sobre cómo llegar a fin de mes», advirtió el diputado nacional de Primero La Patria, Nicolás Trotta, reflejando la preocupación de la oposición legislativa ante la profundidad de la recesión.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


