La muestra abrió sus puertas en el Centro Cultural Recoleta y propone recorrer durante una hora escenarios, personajes y escenas inspiradas en la historieta creada por Quino. El proyecto demandó tres años de trabajo y cuenta con el respaldo de la familia del dibujante.

Hay personajes que dejan de pertenecer a una historieta para convertirse en parte de la memoria de un país. Mafalda es uno de ellos. Sus preguntas, sus enojos, sus amistades y su particular manera de mirar el mundo atravesaron generaciones y siguen encontrando nuevos lectores décadas después de su creación.
Ahora, ese universo puede recorrerse en primera persona a través de “Mafalda Inmersiva”, una propuesta que transforma los dibujos de Quino en una experiencia que combina escenografía, tecnología, narración y participación del público.
La muestra fue presentada en el Centro Cultural Recoleta, donde ocupa 14 salas distribuidas en unos 1.300 metros cuadrados. El recorrido propone ingresar al barrio y a los espacios cotidianos de Mafalda, reconocer a sus amigos y familiares y reencontrarse con algunas de las escenas que forman parte del imaginario colectivo argentino.
Tres años para transformar la historieta en una experiencia
El proyecto fue impulsado por el director Damián Kirzner, quien trabajó durante tres años para convertir su vínculo personal con la historieta en una propuesta inmersiva.
“Hace tres años conecté mi amor por Mafalda de toda la vida con la posibilidad de hacer una muestra inmersiva”, explicó el director.
La familia de Quino acompañó el desarrollo del proyecto y participó de las autorizaciones necesarias para preservar la identidad y la propiedad intelectual de la obra.
Uno de los objetivos planteados desde el comienzo fue que la experiencia pudiera acercar a Mafalda tanto a quienes crecieron con sus historietas como a las nuevas generaciones.
La propuesta busca, justamente, generar dos experiencias diferentes dentro de un mismo recorrido: la nostalgia y la emoción para los adultos y el descubrimiento a través del juego para los chicos.
Caminar dentro del mundo de Mafalda
La experiencia comienza reconstruyendo parte del universo cotidiano de la protagonista. El barrio, la casa familiar, la cocina, el almacén de Manolito y otros escenarios permiten que los visitantes dejen por un momento el papel de lectores para convertirse en parte de las escenas.
Los personajes aparecen representados a escala real y conviven con espacios interactivos y propuestas lúdicas.
No faltan algunos de los elementos más reconocibles de la historieta: la sopa que Mafalda tanto rechazaba, Burocracia, la mascota de la familia, los apuntes de Manolito y los personajes que acompañaron a la protagonista a lo largo de sus aventuras.
El recorrido fue pensado como una narración que se construye mientras el visitante avanza por las distintas salas.
La experiencia de usuario y el storytelling estuvieron a cargo de Belén Santa-Olalla, especialista española que trabajó en proyectos transmedia y que tuvo que tomar una decisión central: seleccionar qué parte de un universo compuesto por casi 2.000 tiras podía formar parte de la muestra.
“Hay tiras que tenés que dejar fuera con mucho dolor”, reconoció la especialista, al explicar el proceso de selección.
Una Mafalda argentina que también habla al mundo
Uno de los aspectos que atraviesa la propuesta es la vigencia de los temas planteados por Quino.
Aunque Mafalda nació profundamente vinculada con la Argentina de los años 60, sus preocupaciones continúan encontrando puntos de contacto con el presente: la paz, el rol de las mujeres, el cuidado del planeta, la amistad, las diferencias entre las personas y la manera en que los chicos observan el mundo de los adultos.
Para Kirzner, esa capacidad de interpelar distintas épocas explica parte de la permanencia del personaje.
Santa-Olalla, por su parte, aportó una mirada desde España y destacó que la historieta también logró trascender las fronteras argentinas.
Según explicó, en Argentina Mafalda suele ser percibida como un símbolo particularmente nacional, mientras que en España su universo puede ser leído como una obra universal.
Esa combinación entre identidad local y alcance internacional aparece como uno de los elementos centrales de la muestra.
El desafío de llevar a las nuevas generaciones
La propuesta no busca solamente reproducir los dibujos originales, sino generar una experiencia que permita que los visitantes se relacionen con ellos de otra manera.
Para los adultos que crecieron leyendo las historietas, el recorrido funciona como un regreso a escenas conocidas. Para los más chicos, en cambio, representa la posibilidad de conocer por primera vez a Mafalda, Susanita, Manolito, Felipe y los demás personajes desde un lenguaje más cercano a la experiencia audiovisual y tecnológica.
Santa-Olalla planteó que uno de sus deseos es que los niños puedan recuperar el espíritu creativo que atraviesa la obra de Quino y animarse a producir sus propias historias.
En ese sentido, Mafalda Inmersiva no propone solamente mirar una historieta convertida en escenografía: busca recuperar las preguntas que hicieron del personaje uno de los grandes íconos de la cultura argentina.
Después de tres años de desarrollo, el equipo detrás de la propuesta llegó a la inauguración con la expectativa de que esa combinación entre nostalgia, humor, reflexión y tecnología pueda generar una experiencia compartida entre generaciones.
Fuente: Infobae.


