Alerta en la construcción: entre la parálisis de la obra pública y un desarrollo privado sin rentabilidad

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El sector de la construcción atraviesa una profunda etapa de transformación y crisis. Con la obra pública prácticamente paralizada a nivel nacional y provincial, la actividad privada se convirtió en el único motor para sostener el empleo, aunque ahora enfrenta su propio límite: el aumento sostenido de los costos y márgenes de ganancia cada vez más chicos.

Desarrolladores y referentes inmobiliarios advierten que el principal desafío pasa por la brecha asfixiante entre lo que cuesta levantar un metro cuadrado y el valor real de venta de las propiedades. En un mercado con menos recursos para invertir, las empresas se ven obligadas a resignar rentabilidad para poder concretar operaciones.

El escenario del desarrollo privado: «Sacarle agua a las piedras»

El arquitecto y desarrollador Horacio Ludigliani, director de su propio grupo empresarial, resumió la complejidad del momento actual al señalar que la industria debe profundizar obligatoriamente su capacidad de adaptación. «Tenemos que reinventarnos y entender esta nueva economía. Vamos a tener que agudizar el ingenio para sacarle agua a las piedras», graficó.

Los factores que condicionan al mercado inmobiliario privado hoy son:

Costos vs. Precios: El incremento de los insumos en dólares presiona los presupuestos, pero los precios de venta no pueden acompañar esa suba por la debilidad de la demanda.

Competencia feroz: Ante la necesidad de liquidez, la oferta de desarrollos genera una fuerte disputa entre constructoras, obligando a bajar valores y achicar ganancias.

Créditos insuficientes: Si bien las líneas de préstamos vigentes ayudan a dinamizar la compraventa de propiedades usadas, desde el sector coinciden en que todavía no alcanzan para impulsar un ciclo expansivo de nuevas obras.

El impacto gremial: más de 120 mil empleos perdidos en la obra pública

El complejo panorama privado convive con el congelamiento total de los fondos estatales para infraestructura, una situación que mantiene en máxima alerta a la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA).

Durante una reciente actividad en la Sociedad Rural, el secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, cuestionó con dureza la falta de interlocutores válidos dentro del Gobierno nacional para abordar la crisis. El líder gremial advirtió que el freno en infraestructura vial y proyectos provinciales ya provocó la pérdida de entre 120.000 y 130.000 puestos de trabajo formales en todo el país, dejando miles de obras abandonadas y sin ejecución.

Fuente Mundo Gremial

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