El consumo per cápita se redujo a 46 kilos anuales por habitante durante los últimos doce meses. La menor disponibilidad de hacienda y el aumento de los precios impactaron sobre el mercado interno, mientras las exportaciones continúan en crecimiento.
El consumo de carne vacuna en Argentina continúa en descenso y alcanzó uno de sus niveles más bajos de los últimos años. De acuerdo con un informe elaborado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses se ubicó en 46 kilos anuales por habitante, un 9,5% menos que durante el mismo período del año anterior.
La caída representa una reducción de 4,9 kilos por persona y se da en un escenario marcado por una menor oferta de hacienda y un fuerte incremento del precio de la carne vacuna.
Menos hacienda y menor producción
Durante los primeros ocho meses de 2026, el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 1,377 millones de toneladas res con hueso, unas 175.600 toneladas menos que en igual período de 2025.
La menor disponibilidad de animales también se reflejó en la actividad de los frigoríficos. En agosto se faenaron 1,011 millones de cabezas, un 12,9% menos que en el mismo mes del año pasado.
Según el informe de CICCRA, se trató además del undécimo agosto con menor cantidad de animales faenados de los últimos 47 años.
La reducción estuvo especialmente concentrada entre las hembras. Su faena cayó 20,8% interanual en agosto, mientras que durante los primeros ocho meses del año acumuló una baja del 11,9%.
Este comportamiento está relacionado con un cambio en el ciclo ganadero y con una mayor retención de hembras por parte de los productores, lo que reduce la disponibilidad inmediata de animales destinados a faena.
La menor faena también tuvo impacto sobre la producción. En agosto se obtuvieron alrededor de 248.000 toneladas res con hueso, un 8,7% menos que un año atrás. Entre enero y agosto, la producción alcanzó 1,944 millones de toneladas, con una caída interanual del 6,8%.
El mayor peso promedio de las reses, que llegó a 246 kilos en gancho, permitió compensar parcialmente la menor cantidad de animales enviados a los frigoríficos.
La carne vacuna aumentó más que otras alternativas
La menor oferta coincidió con un fuerte aumento de los precios.
Durante agosto, el valor de la hacienda en pie en el Mercado Agroganadero de Cañuelas promedió $3.833,7 por kilo vivo, un 46% más que un año atrás.
En el mercado minorista, en tanto, los cortes de carne vacuna registraron una suba interanual del 51,2%.
El incremento fue considerablemente superior al registrado por el pollo entero, cuyo precio aumentó 24,2% en el mismo período. De esta manera, la carne vacuna se encareció un 21,8% en términos relativos frente al pollo.
El escenario impacta directamente sobre las decisiones de compra de los consumidores y favorece la búsqueda de alternativas de menor precio.
Las exportaciones ganan participación
Mientras el mercado interno reduce su consumo, las exportaciones de carne vacuna mantienen una tendencia ascendente.
Durante los primeros ocho meses de 2026, los envíos al exterior habrían alcanzado 567.400 toneladas res con hueso, lo que representa un crecimiento interanual del 6,5%.
Como contrapartida, los despachos destinados al mercado interno se redujeron 11,3%, profundizando la menor disponibilidad para los consumidores argentinos.
Entre los destinos que impulsaron el crecimiento aparece Estados Unidos. En julio, las exportaciones argentinas hacia ese mercado alcanzaron 11.339 toneladas peso producto, con un incremento interanual del 336,9%, impulsado por el nuevo cupo de 100.000 toneladas otorgado por ese país.
Israel también registró un crecimiento significativo, mientras que China continuó siendo el principal destino de la carne vacuna argentina, aunque con una reducción en sus compras.
Un cambio en el consumo
Los datos muestran un escenario marcado por dos movimientos simultáneos: menos carne vacuna disponible para el mercado interno y mayores oportunidades para las exportaciones.
Con un consumo promedio de 46 kilos por habitante al año, la carne vacuna continúa perdiendo espacio frente a otras alternativas, en un contexto donde los precios también condicionan las decisiones de los hogares.
El comportamiento de los próximos meses estará condicionado por la evolución del ciclo ganadero, la disponibilidad de hacienda, los precios internos y el desempeño de las exportaciones.
Fuente: Infobae / CICCRA.


