El entrenador tiene contrato hasta diciembre y la AFA busca convencerlo para que continúe. El desgaste de un ciclo de ocho años, el retiro de Messi, el recambio del plantel y las dificultades para armar una agenda de amistosos aparecen entre los factores que condicionan su decisión.
El futuro de Lionel Scaloni al frente de la Selección argentina quedó abierto después de la derrota ante España en la final del Mundial 2026. El entrenador tiene contrato hasta el 30 de diciembre y, según trascendió, le manifestó al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, que atraviesa un fuerte desgaste y analiza no continuar.
La dirigencia del fútbol argentino pretende retener al técnico, pero la decisión no depende únicamente de la voluntad de la AFA. Scaloni ya había planteado, después de la final, la necesidad de tomarse un tiempo para evaluar cómo afrontar una nueva etapa de la Selección.
El escenario combina varios factores: el cierre de un ciclo marcado por numerosos éxitos, la salida de Lionel Messi y Nicolás Otamendi, las dudas de otros referentes, posibles modificaciones en el cuerpo técnico y una agenda de partidos que no siempre permite enfrentar a rivales de primer nivel.
Un ciclo exitoso que enfrenta una etapa de reconstrucción
Scaloni asumió como entrenador de la Selección en 2018, después de la salida de Jorge Sampaoli. Durante estos ocho años condujo al equipo en 104 partidos, con 76 triunfos, 18 empates y 10 derrotas.
En ese período consiguió cuatro títulos: la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024. A ese recorrido se sumó la llegada a la final del Mundial 2026.
Sin embargo, después de la derrota ante España, el entrenador reconoció que la continuidad implicaría comenzar prácticamente un nuevo proceso.
“Siento la necesidad de pensar, porque ya no sé si se va a poder hacer algo tan grande como esto”, había expresado Scaloni. También habló de la necesidad de “resetearse” y volver a construir un grupo, una tarea especialmente compleja después de tantos años de éxitos.
El retiro de Messi acelera el recambio
Uno de los principales cambios que deberá afrontar la Selección es la salida de Lionel Messi. El capitán anunció su retiro del equipo nacional después del Mundial, poniendo punto final a una etapa que incluyó los principales títulos de la historia reciente de la Albiceleste.
A la decisión de Messi se suma la despedida de Nicolás Otamendi y la incertidumbre alrededor de otros referentes. Leandro Paredes puso en duda su continuidad, mientras que también existen interrogantes sobre Emiliano “Dibu” Martínez y Rodrigo De Paul.
El plantel deberá atravesar, por lo tanto, un proceso de renovación con nuevos referentes y futbolistas que tendrán que asumir mayores responsabilidades.
A esto se agrega una situación particular: Leandro Paredes debe cumplir una sanción de 10 partidos impuesta por la FIFA, otro elemento que condiciona la conformación del equipo para los próximos compromisos.
También puede haber cambios en el cuerpo técnico
La reconstrucción no se limitaría a los jugadores. Uno de los hombres de mayor confianza de Scaloni, Walter Samuel, tendría decidido dejar su puesto como integrante del cuerpo técnico para iniciar una etapa como entrenador principal.
Samuel acompaña a Scaloni desde hace ocho años y tuvo participación directa en distintos aspectos del trabajo de la Selección. Durante el último Mundial, además, intervino especialmente en el análisis de las jugadas de pelota parada.
Su eventual salida no determina cuál será la decisión de Scaloni, pero agrega otro elemento a considerar si el entrenador finalmente opta por continuar. En ese caso debería conformar un nuevo equipo de trabajo en paralelo al recambio del plantel.
En la intimidad del seleccionado también existe malestar por deudas de la AFA con integrantes del cuerpo técnico y futbolistas, una situación que se suma a las cuestiones que atraviesan actualmente al equipo.
La agenda de amistosos, otro punto de conflicto
La planificación de los partidos internacionales también genera preocupación. La Selección necesita enfrentar rivales de jerarquía para preparar la nueva etapa, pero el calendario internacional limita las posibilidades, especialmente frente a los equipos europeos.
Un antecedente reciente fue la cancelación de la Finalissima ante España, prevista para marzo y suspendida en el contexto de la guerra en Medio Oriente. La Argentina quedó entonces sin rivales para esa fecha FIFA y debió organizar dos encuentros de urgencia frente a Mauritania y Zambia.
Para las próximas fechas FIFA vuelve a existir incertidumbre. La AFA todavía debe confirmar los rivales y aguarda una definición de la FIFA respecto de la clasificación de algunos partidos como amistosos Clase A, una cuestión que puede ser relevante para el cumplimiento de las sanciones de determinados futbolistas.
Entre los equipos mencionados como posibles adversarios aparecen Burkina Faso y Benín, aunque al momento de la información no habían sido oficializados.
La intención sería disputar encuentros en Argentina, con el Monumental y el estadio Mario Alberto Kempes como posibles escenarios. También se analiza la posibilidad de que Messi sea invitado para recibir un homenaje de los hinchas.
El calendario empieza a presionar
La Selección tendrá dos ventanas internacionales antes de finalizar el año. La primera se desarrollará entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, mientras que la última fecha FIFA de 2026 está prevista entre el 9 y el 17 de noviembre.
En ese contexto, la definición sobre Scaloni empieza a adquirir mayor importancia. La AFA necesita conocer quién estará al frente del equipo para planificar la renovación del plantel, definir el cuerpo técnico y establecer una agenda de partidos acorde con los objetivos del nuevo ciclo.
La continuidad del entrenador no está descartada, pero tampoco garantizada. Después de ocho años, cuatro títulos y una generación histórica que comenzó a despedirse, Scaloni enfrenta ahora una decisión que marcará el comienzo de una nueva etapa para la Selección argentina.
Fuente: TN.


