Especialistas de la UBA señalaron que buena parte de la región agrícola argentina comienza la campaña de cultivos de verano con reservas de agua superiores a las habituales. Los modelos anticipan un Niño fuerte durante la primavera y una posible continuidad durante el verano.
La campaña agrícola de cultivos de verano comenzará este año con una situación particular: una parte importante de las zonas productivas del país presenta niveles de humedad en el suelo superiores a los habituales, mientras los pronósticos anticipan una primavera con lluvias por encima del promedio en distintas regiones.
El escenario está relacionado con el desarrollo de un evento de El Niño, que podría alcanzar una intensidad considerable durante los próximos meses. De acuerdo con especialistas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), existe actualmente un 90% de probabilidad de que el fenómeno sea fuerte durante la primavera y un 70% de que mantenga esa intensidad durante el verano.
El fenómeno puede representar una ventaja para algunas zonas que necesitan recuperar reservas hídricas, aunque también incrementa el riesgo de anegamientos, inundaciones, dificultades para las labores agrícolas y problemas de logística en regiones que ya presentan exceso de agua.
El suelo comienza la campaña con más humedad de lo habitual
El relevamiento fue elaborado por Sobre La Tierra (SLT), el área de divulgación científica y tecnológica de la Facultad de Agronomía de la UBA, a partir de entrevistas con docentes e investigadores especializados en climatología.
Adela Veliz, docente de Climatología y Fenología Agrícolas e integrante del Centro de Información Agroclimática y Ambiental de la FAUBA, explicó que las lluvias recientes fueron muy desiguales.
Según señaló, en algunas zonas las precipitaciones fueron particularmente intensas y provocaron que la humedad del suelo se ubicara por encima de los valores habituales en una parte importante de la región agrícola, justo cuando comienza la siembra de los cultivos de verano.
La especialista comparó la situación con lo ocurrido durante el período 2015-2016, cuando un episodio fuerte de El Niño también generó excesos de humedad en distintas áreas productivas.
Actualmente, según el relevamiento, el exceso de agua se extiende por una superficie mayor, alcanzando sectores del norte del país, la Mesopotamia, el Litoral, el centro-norte, el norte de Córdoba, La Pampa y parte de la Patagonia.
Qué ocurre en la provincia de Buenos Aires
Dentro del territorio bonaerense, el panorama no es uniforme.
Mientras algunas zonas presentan niveles de humedad elevados, el sudeste de la provincia se encuentra actualmente en condiciones cercanas a los valores normales, de acuerdo con el análisis citado por la FAUBA.
La evolución durante la primavera será determinante para establecer cómo impactará el fenómeno sobre las distintas áreas productivas.
Los especialistas remarcan que El Niño no genera exactamente el mismo comportamiento en todas las regiones. En determinados sectores puede aportar lluvias necesarias para sostener los cultivos, mientras que en otros puede profundizar situaciones de exceso hídrico.
Agosto dejó lluvias intensas y distintos eventos extremos
El comportamiento del clima durante agosto anticipó parte del escenario que podría continuar durante los próximos meses.
Silvina Maio, también docente de la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la FAUBA, señaló que durante el mes se registraron nevadas intensas en la cordillera central, precipitaciones muy superiores a los valores habituales en distintos puntos del Litoral y una crecida del río Uruguay que complicó sectores del este de Entre Ríos.
Las sudestadas en el Río de la Plata también dificultaron el drenaje en áreas bajas y favorecieron el anegamiento de sectores productivos.
Durante agosto se registraron además tormentas con granizo y fuertes ráfagas en localidades del sur de Santa Fe, mientras que hacia fines del mes un temporal afectó distintas zonas de Misiones.
Estos episodios provocaron daños en infraestructura productiva y pérdidas para productores de distintas actividades.
Los modelos anticipan un Niño fuerte
El comportamiento del océano Pacífico es uno de los elementos centrales para las proyecciones.
Leonardo Serio, docente de Climatología de la FAUBA, explicó que las temperaturas del Pacífico ecuatorial vienen aumentando desde fines del verano y que durante agosto se registraron valores superiores a los habituales.
También se observaron cambios en los vientos alisios, una variable que influye en la formación y distribución de tormentas.
De acuerdo con los modelos climáticos analizados por los especialistas, El Niño continuaría durante la primavera y podría extenderse hasta el verano de 2026-2027.
La estimación actual señala un 90% de probabilidades de que el fenómeno alcance una intensidad fuerte durante la primavera y un 70% de que se mantenga en ese nivel durante el verano.
Más lluvias en algunas regiones y menos en otras
El impacto de El Niño tampoco será uniforme en todo el territorio argentino.
Para el período de septiembre, octubre y noviembre, las proyecciones indican mayores probabilidades de precipitaciones por encima de lo normal en buena parte del país.
El extremo noreste y Cuyo aparecen entre las regiones con mayores posibilidades de registrar lluvias superiores al promedio.
En el otro extremo, el NOA y el sudoeste de la Patagonia presentan mayores probabilidades de recibir menos precipitaciones de lo habitual.
Para el centro-norte del país se esperan condiciones más cercanas a los valores normales.
En cuanto a las temperaturas, los especialistas anticipan valores algo superiores a lo normal en el norte argentino, mientras que la región central y el norte de la Patagonia podrían atravesar una primavera más fría que el promedio.
Un escenario con oportunidades y riesgos para el campo
El exceso de agua no necesariamente representa un problema en todas las zonas. En regiones que habitualmente llegan a la primavera con reservas limitadas, contar con una buena base hídrica puede favorecer el desarrollo de los cultivos.
Entre las áreas que podrían beneficiarse aparecen Entre Ríos y el centro de Santa Fe, que podrían comenzar la temporada con una situación hídrica favorable.
Sin embargo, cuando las precipitaciones se acumulan sobre suelos que ya presentan exceso de humedad, el escenario puede cambiar rápidamente y generar anegamientos, dificultades para ingresar con maquinaria, retrasos en las tareas agrícolas y pérdidas productivas.
Por eso, el comportamiento de las lluvias durante los próximos meses será clave para determinar si las reservas actuales se convierten en una ventaja para la campaña gruesa o si, por el contrario, los excesos terminan generando nuevas complicaciones para el sector agropecuario.
Fuente: Sobre La Tierra (FAUBA), Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y Servicio Meteorológico Nacional.


