En 1995, el periodista presentó en televisión una supuesta autopsia a un extraterrestre que había sido recreada especialmente para el programa. La puesta en escena tomó como referencia el caso Roswell y terminó convirtiéndose en un ejemplo sobre la necesidad de verificar la información antes de darla por cierta.
La trayectoria de Chiche Gelblung, fallecido esta semana a los 82 años, estuvo marcada por una extensa carrera en radio, televisión y gráfica, pero también por episodios que quedaron en la memoria de los espectadores. Entre ellos se encuentra una emisión de 1995 en la que mostró una supuesta autopsia de un extraterrestre, presentada inicialmente como un documento de carácter científico e histórico.
La escena mostraba a médicos vestidos con trajes especiales alrededor del supuesto cuerpo de un ser extraterrestre. El material generó impacto entre la audiencia, pero la verdadera intención de Gelblung se revelaba poco después: la autopsia era una recreación y la noticia era falsa.
Con el paso de los años, el propio periodista contó en distintas entrevistas cómo había sido realizada aquella puesta en escena y explicó que el objetivo también era mostrar cómo una información podía instalarse como verdadera cuando no existían controles suficientes sobre su origen.
El antecedente: el supuesto extraterrestre de Roswell
La idea surgió después de que Gelblung conociera otro material que había circulado internacionalmente y que aseguraba mostrar la autopsia de un extraterrestre vinculado con el incidente Roswell, ocurrido en Estados Unidos en 1947.
A mediados de la década de 1990, las imágenes habían generado una enorme repercusión y fueron emitidas en Argentina en el programa Cambalache, conducido por Fernando Bravo y Teté Coustarot. Según recordó posteriormente Gelblung, el material había sido adquirido por una importante suma de dinero.
Después de observarlo, el periodista comenzó a sospechar de su autenticidad.
La experiencia lo llevó a reproducir la idea en su propio programa, aunque con una diferencia fundamental: el supuesto extraterrestre fue fabricado especialmente para la emisión.
Gelblung explicó años después que el muñeco fue confeccionado y vestido para que tuviera una apariencia similar a la del material estadounidense. En otra entrevista estimó que la producción había costado alrededor de 4.000 dólares, una cifra considerablemente menor a la que se había pagado por los derechos del archivo original.
Una puesta en escena para hablar de las noticias falsas
El programa comenzaba presentando el material como si se tratara de una investigación científica. Durante varios minutos, las imágenes podían llevar al espectador a interpretar que estaba frente a un documento real.
La revelación llegaba después, cuando el propio conductor intervenía y dejaba en claro que todo había sido una ficción.
La experiencia adquirió con los años una segunda lectura. Gelblung relató que el programa llegó a ser utilizado en ámbitos universitarios de Estados Unidos como material para mostrar a estudiantes de Periodismo la importancia de chequear una información antes de publicarla o difundirla.
Más allá de la espectacularidad de aquella emisión, la historia expuso un problema que décadas después se volvió todavía más relevante: la facilidad con la que una imagen, un relato o un supuesto documento pueden adquirir apariencia de verdad si no se comprueba previamente su procedencia.
Antes de las redes sociales, una lección sobre la desinformación
La emisión ocurrió mucho antes de la expansión de internet, las redes sociales y las plataformas digitales que actualmente permiten que una información falsa se reproduzca en cuestión de minutos.
Sin embargo, la experiencia de Gelblung planteó una discusión que continúa vigente: qué elementos hacen que una noticia parezca verdadera y qué procedimientos debe seguir el periodismo para comprobarla.
El caso también quedó asociado a una de las características que marcaron la carrera del conductor: su capacidad para combinar información, entretenimiento y polémica, utilizando recursos televisivos destinados a captar la atención de la audiencia.
Años después, la falsa autopsia al extraterrestre dejó de ser solamente una curiosidad televisiva para convertirse en uno de los episodios más recordados de su trayectoria y, paradójicamente, en una historia vinculada con la necesidad de desconfiar, investigar y verificar antes de creer.
Fuente: Ámbito.


