La opacificación del cristalino es una de las principales causas de pérdida de visión y aumenta con el envejecimiento. Especialistas recomiendan controles oftalmológicos periódicos para detectarla a tiempo y evaluar cuándo corresponde intervenir.
La pérdida progresiva de la visión puede formar parte del envejecimiento, pero no debería asumirse como una consecuencia inevitable que deba soportarse sin consulta médica. Entre las causas más frecuentes se encuentran las cataratas, una afección que puede avanzar lentamente y pasar inadvertida durante años.
La catarata aparece cuando el cristalino, la lente natural y transparente del ojo, pierde progresivamente su transparencia. Con el paso del tiempo puede endurecerse y volverse opaco, afectando la calidad de la visión.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cataratas afectan a millones de personas en todo el mundo y constituyen una de las principales causas de ceguera. Su aparición está estrechamente relacionada con el envejecimiento, aunque existen otros factores que pueden favorecer su desarrollo.
Los cambios en la visión que pueden ser una señal
Uno de los principales problemas de las cataratas es que su evolución suele ser lenta y progresiva. Por eso, muchas personas se acostumbran a los cambios en su visión sin advertir que existe una alteración que puede ser diagnosticada y tratada.
El oftalmólogo argentino Guillermo Oteiza, tercer vocal del Consejo Argentino de Oftalmología (CAO), explicó que los pacientes muchas veces no perciben inicialmente que están perdiendo capacidad visual.
Entre las señales que deberían motivar una consulta se encuentran:
Visión borrosa o nublada.
Mayor dificultad para ver durante la noche.
Sensibilidad creciente al deslumbramiento.
Halos alrededor de las luces.
Dificultades para conducir, especialmente de noche.
Necesidad de utilizar más luz para leer.
Cambios frecuentes en la graduación de los anteojos o lentes de contacto.
Colores que comienzan a percibirse menos definidos o apagados.
Un ejemplo habitual es notar que las luces de los vehículos encandilan más que antes o que determinadas imágenes parecen verse a través de un vidrio empañado.
La importancia de los controles oftalmológicos
Los especialistas recomiendan no esperar a que los problemas de visión interfieran de manera importante en la vida cotidiana para realizar una consulta.
Desde el Consejo Argentino de Oftalmología remarcan la importancia de controlar los ojos periódicamente, incluso cuando la persona considera que ve correctamente.
Un examen oftalmológico permite detectar cataratas y también otras enfermedades o alteraciones que pueden comprometer la visión.
¿Cuándo se indica una cirugía?
Durante años se extendió la idea de que había que esperar a que una catarata estuviera “madura” antes de operar. Actualmente, la decisión se toma de acuerdo con el grado en que la pérdida visual afecta las actividades y la calidad de vida de cada paciente.
Cuando la catarata comienza a dificultar actividades como leer, trabajar, cocinar o conducir, el oftalmólogo puede evaluar la posibilidad de realizar una intervención.
La cirugía consiste en retirar el cristalino que perdió transparencia y reemplazarlo por una lente intraocular artificial.
Según explicó Oteiza, la técnica actual se realiza mediante una pequeña incisión y el procedimiento suele demandar entre 15 y 20 minutos, aunque los tiempos pueden variar de acuerdo con cada paciente y con las características de la intervención.
Qué tipos de lentes intraoculares existen
No todas las lentes que pueden colocarse durante una cirugía de cataratas tienen las mismas características. La elección depende de las necesidades visuales de cada persona y debe ser evaluada junto con el especialista.
Entre las alternativas se encuentran:
Monofocales: permiten corregir principalmente la visión a una determinada distancia, generalmente de lejos, por lo que puede ser necesario utilizar anteojos para actividades cercanas.
Multifocales: incorporan distintas zonas de enfoque y pueden reducir considerablemente la dependencia de anteojos para diferentes distancias. No son adecuadas para todos los pacientes y pueden implicar un costo adicional.
Tóricas: están diseñadas para pacientes que presentan astigmatismo y permiten corregir este defecto refractivo junto con la catarata.
Una intervención frecuente, pero que requiere evaluación médica
La cirugía de cataratas es actualmente un procedimiento habitual, pero la necesidad de realizarla y el momento adecuado para hacerlo no pueden determinarse únicamente por la edad.
El diagnóstico, el estado general de los ojos, el impacto de la pérdida visual y las características particulares de cada paciente son algunos de los factores que intervienen en la decisión.
Por eso, ante cambios persistentes en la visión, dificultades para manejar de noche, deslumbramiento o pérdida de nitidez, la recomendación es consultar con un oftalmólogo y no postergar los controles.
Además, el acceso al tratamiento continúa siendo un desafío a nivel mundial. La OMS advierte que una parte importante de las personas que necesitan una cirugía de cataratas no logra acceder a ella, lo que convierte a la atención oftalmológica y al diagnóstico oportuno en herramientas fundamentales para prevenir pérdidas visuales evitables.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas / Consejo Argentino de Oftalmología.


