La ambulancia amarilla que cumple los últimos deseos de pacientes terminales llegó a Rosario

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La iniciativa nació en Países Bajos y desde junio funciona en Rosario. Ya realizó once viajes y tiene ocho pedidos en espera. El objetivo de sus impulsores es que el proyecto pueda replicarse en otras ciudades argentinas y que cada paciente pueda volver, aunque sea por unas horas, a ese lugar, persona o momento que todavía desea vivir.

Una tarde junto al río Paraná. Unos mates de leche compartidos con sus hijos. Una canción que aparece inesperadamente. Una visita al Monumento a la Bandera.

Para Teresita, ese paseo significó mucho más que salir de una internación. Acostada sobre una camilla, pudo volver a mirar el río que formaba parte de sus recuerdos y compartir unas horas con su familia. Cuando un saxofonista comenzó a tocar El día que me quieras, de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, la emoción terminó de convertir aquella salida en un momento que difícilmente olvidaría.

La llevó hasta allí la Ambulancia del Deseo, una iniciativa que permite a pacientes terminales, dependientes o con movilidad reducida cumplir deseos que, debido a su estado de salud, ya no pueden concretar por sus propios medios.

La propuesta funciona en Rosario desde junio y está encabezada por Juan Manuel Gálvez, enfermero y bombero, quien decidió traer a la Argentina un modelo que conoció durante una capacitación en España y que nació en Países Bajos.

Desde su puesta en marcha, el equipo rosarino ya concretó once viajes y tiene otros ocho pedidos en espera.

Una ambulancia que no lleva pacientes al hospital

Para quienes trabajan en emergencias, una ambulancia suele estar asociada a situaciones de urgencia, enfermedad y preocupación. La ambulancia amarilla de este proyecto propone exactamente otra escena: trasladar a una persona para que pueda disfrutar.

“A pesar de que es un momento difícil porque el paciente está en la etapa final de la vida, nos deja una sensación gratificante”, explicó Gálvez.

La propuesta consiste en escuchar primero cuál es el deseo de cada persona y luego evaluar junto con la familia y los profesionales de salud de qué manera puede concretarse de forma segura.

No necesariamente se trata de grandes aventuras. Puede ser volver a mirar el mar, visitar un estadio, encontrarse con alguien, regresar a un lugar significativo, tomar unos mates o simplemente pasar unas horas al aire libre.

El objetivo es que la enfermedad no sea lo único que defina los últimos días de una persona.

Una historia que comenzó en Países Bajos

La historia de Ambulancia del Deseo comenzó en 2006, cuando el chofer de ambulancia neerlandés Kees Veldboer trasladaba a un paciente terminal llamado Mario Stefanutto.

Mario llevaba meses postrado y, mientras esperaba ser ingresado en otro hospital, manifestó que quería volver a ver el mar. Veldboer decidió desviarse hasta un canal cercano al puerto de Róterdam y abrió las puertas de la ambulancia para que pudiera contemplar el agua y los barcos desde su camilla.

La experiencia lo marcó. Días después, consiguió otra ambulancia y organizó una salida para que Mario pudiera volver a navegar.

Mario murió ese mismo mes.

A partir de aquella experiencia, Veldboer creó la Fundación Ambulancia del Deseo, con el objetivo de acompañar a personas que atraviesan el final de sus vidas y ya no pueden trasladarse por sus propios medios.

Con el tiempo, la iniciativa comenzó a replicarse en distintos países. Una de las tradiciones de la fundación es entregar a quienes realizan los viajes un osito de peluche llamado Mario, en homenaje a aquel primer paciente.

De Rotterdam a Rosario

Juan Manuel Gálvez conoció el proyecto durante una capacitación realizada en España. La idea lo impactó porque mostraba una manera diferente de entender el trabajo de una ambulancia.

A partir de entonces comenzó a investigar cómo funcionaba el modelo en Países Bajos: cómo se recibían los pedidos, qué deseos podían concretarse, cómo se organizaban los voluntarios y cuáles eran las condiciones de seguridad necesarias.

Con esa experiencia regresó a Rosario decidido a ponerlo en marcha.

Para hacerlo reunió un equipo integrado por 23 personas entre enfermeros, médicos, psicólogos, técnicos y bomberos, además de más de un centenar de voluntarios que se inscribieron para colaborar.

La Universidad Nacional de Rosario, a través de la Facultad de Ciencias Económicas, acompañó de manera solidaria el proceso de conformación de la fundación.

Así nació Ambulancia del Deseo Argentina, con una ambulancia amarilla cedida en comodato y una estructura preparada para comenzar a cumplir los primeros pedidos.

El deseo de Paco: conocer la Copa del Mundo

Entre las historias que ya vivió el equipo está la de Paco, un niño con una enfermedad compleja que estaba internado en el Hospital de Niños.

Su deseo era sencillo: salir de paseo con sus tres hermanos. También era fanático de Lionel Messi y del fútbol.

El equipo encontró una alternativa en el Museo del Deporte Santafesino. Allí pudieron recibirlo fuera del horario habitual para evitar una exposición innecesaria a otras personas.

Paco se encontró con recuerdos vinculados a Messi, entre ellos el sexto Balón de Oro y el sexto Botín de Oro obtenidos por el futbolista en 2019, además de una réplica de la Copa del Mundo.

Pudo tomarla entre sus manos y sacarse fotos junto a sus hermanos.

Después llegó otra parte del paseo: una merienda en un local de hamburguesas del Parque Independencia. La encargada del lugar se acercó al ver la ambulancia y, al conocer el motivo de la visita, decidió regalar la merienda para los hermanos.

Un gesto espontáneo que terminó convirtiéndose en parte de ese recuerdo.

Que la ambulancia amarilla recorra todo el país

La respuesta que recibió el proyecto en Rosario superó las expectativas de sus impulsores.

Ya realizaron once viajes, tienen ocho solicitudes pendientes y buscan alcanzar un ritmo de al menos dos salidas por semana.

Además, más de 100 personas se anotaron como voluntarias.

El proyecto también comenzó a extenderse a otras provincias. Tucumán será una de las próximas ciudades donde la iniciativa buscará replicarse.

Gálvez sueña con que la ambulancia amarilla pueda multiplicarse y recorrer cada vez más lugares de la Argentina. Que se sumen hospitales, instituciones, clubes y organizaciones para hacer posibles deseos que, muchas veces, parecen demasiado simples hasta que una enfermedad los vuelve inalcanzables.

Porque detrás de cada pedido hay una historia.

Y detrás de cada viaje, una persona que todavía quiere vivir algo.

Quizás volver a ver el río. Quizás abrazar a alguien. Quizás conocer un estadio. Quizás simplemente sentir el sol en la cara.

La ambulancia no lleva a esas personas hacia una emergencia. Las lleva hacia un último deseo.

Cómo solicitar un viaje o sumarse como voluntario

Quienes quieran solicitar el cumplimiento de un deseo, participar como voluntarios o colaborar con la iniciativa pueden comunicarse con Ambulancia del Deseo Argentina a través de sus canales oficiales.

También reciben donaciones mediante el alias ambulancia.deseo.mp y el CVU 0000003100086667294723, a nombre de Fundación Ambulancia del Deseo.

Fuente: Infobae

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