Las proyecciones de ACARA anticipan un fuerte crecimiento de los vehículos híbridos y eléctricos en los próximos cinco años. Sin embargo, la transformación del parque automotor será mucho más lenta: en 2031, más del 95% de los vehículos que circulen todavía utilizarían nafta o diésel.
El mercado automotor argentino atraviesa una transformación impulsada por el crecimiento de los vehículos electrificados y por los cambios en las condiciones de importación. Según las proyecciones de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), estos modelos podrían pasar de representar el 16,2% de las ventas de vehículos 0 km en 2026 al 30% en 2031.
La categoría incluye a los vehículos híbridos convencionales, mild-hybrid, híbridos enchufables y aquellos completamente eléctricos.
El avance ya comenzó a reflejarse en los patentamientos. Entre enero y agosto de este año, los modelos con algún tipo de motorización eléctrica alcanzaron el 15,7% de las ventas, en un mercado general que atraviesa una retracción.
Los eléctricos ganan espacio en las ventas
Para el conjunto de los patentamientos se proyecta una caída interanual del 16%, con unas 512.000 unidades estimadas para todo 2026.
Uno de los factores que favoreció la llegada de estos vehículos fue el régimen de arancel cero establecido por el Decreto 49/2025, que facilitó el ingreso de unidades electrificadas importadas.
El parque automotor seguirá dominado por los motores tradicionales
El crecimiento de las ventas no significa que la transición tecnológica vaya a modificar rápidamente la composición de las calles argentinas.
Las estimaciones indican que para 2031 el parque automotor llegará a 17,2 millones de vehículos. De ese total, alrededor del 95,3% continuará utilizando nafta o diésel.
La diferencia entre el ritmo de crecimiento de las ventas de autos electrificados y la renovación del parque se explica, en buena medida, por el tiempo que lleva reemplazar los vehículos que ya están en circulación.
En ese escenario, se prevé que la demanda de combustibles líquidos aumente un 14,5% hacia 2031. Al mismo tiempo, el consumo de electricidad destinado a la movilidad podría multiplicarse 11,3 veces, hasta alcanzar los 322 GWh anuales.
El desafío de los puntos de carga
El crecimiento de los vehículos eléctricos también plantea un desafío de infraestructura. La disponibilidad de cargadores aparece como uno de los principales obstáculos para acompañar la expansión del mercado.
Para 2031 se proyecta una flota de casi 298.000 vehículos enchufables, entre eléctricos puros e híbridos enchufables. Para atender esa demanda, Argentina necesitaría instalar alrededor de 30.000 puntos de carga públicos, tomando como referencia un cargador cada diez vehículos.
Actualmente, el país cuenta con apenas 318 estaciones de recarga operativas, una infraestructura que resulta insuficiente frente al crecimiento esperado del parque electrificado.
Además, la red presenta una fuerte concentración territorial. Más del 70% de los puntos de carga y el 38,5% de la flota enchufable se encuentran concentrados en la Ciudad de Buenos Aires y el Área Metropolitana.
Así, mientras los vehículos electrificados ganan participación en las concesionarias, la transformación de las calles argentinas avanza a un ritmo considerablemente más lento. El crecimiento de las ventas abre la puerta a una nueva etapa para la movilidad, pero su consolidación dependerá también de la infraestructura necesaria para sostenerla.
Fuente: Diario Ambito Financiero


