El Niño: el Gobierno difundió recomendaciones para reducir los riesgos sobre la producción agropecuaria

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Ante la posibilidad de lluvias superiores a lo normal durante los próximos meses, la Secretaría de Agricultura aconsejó anticipar decisiones sobre el manejo de la hacienda y los recursos forrajeros. El INTA también recomendó ajustar las estrategias de siembra para evitar pérdidas por excesos de agua.

El posible desarrollo de un episodio intenso de El Niño durante los próximos meses llevó al Gobierno nacional a difundir una serie de recomendaciones destinadas a productores agropecuarios, especialmente para reducir los efectos que podrían provocar los excesos de agua en distintas zonas productivas.

Desde la Secretaría de Agricultura señalaron que anticipar decisiones, organizar los recursos y planificar eventuales movimientos de animales puede resultar clave frente a escenarios de lluvias abundantes.

“Anticiparse, prever y planificar puede ser la mejor estrategia para enfrentar la emergencia”, sostuvo el organismo.

Qué medidas recomiendan para el manejo de la hacienda

Una de las principales indicaciones para los establecimientos de ganadería extensiva es revisar la carga animal, es decir, la cantidad de animales que se mantiene en relación con la superficie disponible.

Agricultura recomendó reducir anticipadamente esa carga y planificar tanto la salida como el eventual ingreso de animales, especialmente en establecimientos donde existan sectores con riesgo de anegamiento.

También aconsejó reservar áreas altas y con buen drenaje, además de contar con espacios de emergencia donde pueda trasladarse rápidamente la hacienda si el avance del agua impide utilizar determinados potreros o dificulta el acceso.

La planificación resulta especialmente importante en establecimientos donde las lluvias pueden afectar los caminos internos y complicar el traslado de animales, alimentos y otros recursos.

Atención especial para terneros y vacas próximas a parir

Las categorías más vulnerables requieren medidas específicas.

La Secretaría de Agricultura recomendó disponer de sectores secos, elevados y con buena cobertura de pasto para las vacas próximas a parir y los terneros.

La intención es reducir la exposición de estos animales a condiciones de humedad excesiva y facilitar su atención en caso de que los campos comiencen a presentar problemas de anegamiento.

Además, se aconsejó reforzar las recorridas y el monitoreo sanitario, junto con controles de las aguadas y bebederos.

El manejo de las reservas forrajeras también será clave

Otro de los puntos centrales de las recomendaciones oficiales es garantizar que el alimento para los animales pueda ser utilizado aun cuando las lluvias dificulten la circulación.

Agricultura planteó la necesidad de priorizar aquellos sectores que podrían quedar inutilizados por el agua y preservar ambientes como medias lomas y lomas que presenten mejores condiciones de drenaje.

A su vez, recomendó asegurar tanto la disponibilidad como el acceso a las reservas forrajeras.

El objetivo es evitar que un establecimiento disponga de alimento almacenado pero no pueda trasladarlo hasta los animales debido al deterioro de los caminos o al avance del agua.

Qué puede ocurrir con los cultivos de verano

Las recomendaciones también alcanzan a la agricultura.

Desde el INTA advirtieron que un escenario de lluvias superiores a lo habitual puede generar oportunidades para los cultivos de verano, pero también aumentar los riesgos en los ambientes con menor capacidad de drenaje.

Mariano Cicchino, jefe del INTA Chascomús y especialista en manejo de cultivos y verdeos, explicó que la campaña comienza con una situación favorable en cuanto a disponibilidad de agua.

“La reserva de agua útil en el suelo ronda el 70-80%, parecida a como empezamos la campaña pasada”, señaló.

Sin embargo, el especialista remarcó que el escenario actual se diferencia por la existencia de un pronóstico firme de El Niño para los próximos meses.

Más agua, pero también más riesgos

Una mayor disponibilidad de humedad puede favorecer el potencial productivo de determinados cultivos. Pero, cuando el agua supera la capacidad de absorción y drenaje del suelo, también puede provocar encharcamientos, inundaciones y pérdida de superficie sembrada.

Los excesos hídricos pueden además afectar la calidad de los granos, favorecer determinadas enfermedades y plagas, comprometer la calidad de las semillas y dificultar la realización de las tareas agrícolas dentro de las fechas previstas.

Por ese motivo, el manejo deberá adaptarse a las condiciones particulares de cada lote.

La recomendación es cuidar el suelo y adaptar las fechas de siembra

Entre las estrategias planteadas, Cicchino aconsejó evitar movimientos innecesarios del suelo para preservar las condiciones de transitabilidad y aprovechar las ventanas de siembra temprana en aquellos ambientes que lo permitan.

En los sectores más bajos, someros o con tendencia al encharcamiento, en cambio, podría ser conveniente retrasar la implantación hasta que las condiciones hídricas resulten adecuadas.

En los lotes con buen drenaje, el productor podría buscar un mayor potencial de rendimiento mediante decisiones vinculadas con la fertilización, el manejo del agua y la elección de híbridos.

En los ambientes con mayores limitaciones, las estrategias dependerán principalmente de la humedad disponible, la capacidad de drenaje y el momento de siembra.

De esta manera, frente a un posible El Niño de fuerte intensidad, las recomendaciones oficiales apuntan a que productores ganaderos y agrícolas anticipen decisiones y adapten el manejo de sus establecimientos a las condiciones particulares de cada zona.

Fuente: La Nación y Secretaría de Agricultura de la Nación.

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