En los últimos años, una nueva tradición se consolidó entre los estudiantes universitarios de Olavarría: celebrar el recibimiento en el Parque Mitre, muchas veces con un ritual que ya se volvió habitual: arrojar al flamante profesional al arroyo.
La escena se repite cada fin de semana. Grupos de amigos y familiares se reúnen para festejar el final de una etapa con espuma, huevos, harina y, como cierre, el tradicional “chapuzón” en el agua.
Para muchos, se trata de una forma divertida y simbólica de marcar el logro académico.
Sin embargo, la práctica también genera algunos cuestionamientos, especialmente de vecinos de la zona, que se quejan por la suciedad que queda después de cada ritual.
Mientras tanto, la postal del Parque Mitre continúa sumando escenas de festejo que combinan alegría, tradición emergente y un debate cada vez más presente en la comunidad.


