En un partido cerrado que se definió en los últimos instantes, el equipo de la estrellita se impuso por 73-68. La defensa fue la clave para frenar al «Bataraz», que sigue sin poder ganar como visitante.
El Parque Olavarría fue una caldera para el duelo más esperado de la zona. Racing logró sacarse la espina de las derrotas previas y, con una actuación sólida desde lo colectivo, derrotó a Estudiantes en un encuentro que mantuvo la paridad hasta el cierre.
Los pilares del triunfo
El equipo local basó su victoria en dos grandes rendimientos individuales que se combinaron con un plan defensivo asfixiante:
- Matías Sesto: El alero fue determinante con 18 puntos, apareciendo en momentos calientes del juego.
- Martín Delgado: El pivot dominó la pintura y también aportó 18 unidades, siendo una pesadilla para la defensa albinegra.
En el conjunto dirigido por Manuel González, el base Adriano Maretto fue la figura más destacada con 18 puntos, liderando los intentos de remontada que finalmente no alcanzaron para dar vuelta la historia.
Defensa: El factor X
Más allá de los puntos, la diferencia estuvo en la energía defensiva. Racing logró contener las individualidades de Estudiantes, limitando las segundas oportunidades y obligando al rival a tiros incómodos. Esta concentración le permitió al «Chaira» cerrar el juego con mayor lucidez y asegurar los dos puntos en casa.
El panorama de los equipos
- Racing: Respira aliviado. Tras cuatro caídas seguidas como visitante, el triunfo en el clásico es el envión anímico que necesitaba el plantel para reacomodarse en la competencia.
- Estudiantes: Mantiene su invicto en el Maxigimnasio pero prolonga su deuda fuera de casa, donde acumula tres derrotas consecutivas.


