Un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos reveló cuál es el nivel de ingresos que deben tener los hogares para ubicarse dentro del 10% de mayor poder adquisitivo en el país, evidenciando una marcada desigualdad entre los distintos sectores.
El umbral para ingresar al sector más rico
De acuerdo con los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2025, una familia necesita percibir más de $3.644.000 mensuales para formar parte del décimo decil, es decir, el grupo con mayores ingresos.
Dentro de este segmento, la dispersión es amplia:
Los ingresos parten desde ese piso mínimo
Pueden alcanzar hasta $25.900.000 mensuales
El promedio se ubica en $5.621.438
Este grupo está conformado por poco más de un millón de hogares, que representan el 10% del total relevado.
Una brecha profunda con el resto de la sociedad
El contraste con los sectores más bajos es contundente. El primer decil —el 10% con menores ingresos— registra:
Un promedio de apenas $374.278 mensuales
Valores que van desde $3.000 hasta $566.000
En términos generales, la diferencia entre el decil más alto y el más bajo es de 13 veces, lo que refleja el nivel de desigualdad en la distribución del ingreso.
Cómo se distribuyen los ingresos
Los datos también muestran escalones claros entre los distintos sectores:
Decil 9: entre $2.670.000 y $3.644.000 (promedio $3.095.222)
Decil 8: entre $2.100.000 y $2.670.000 (promedio $2.367.780)
Sectores medios (deciles 5 a 8): promedio de $940.586 por persona
Sectores bajos (deciles 1 a 4): promedio de $351.028
A nivel general, el ingreso promedio individual en Argentina se ubicó en $1.011.863.
Brecha de género
El informe también evidencia diferencias entre hombres y mujeres:
Hombres: $1.191.364 promedio
Mujeres: $838.336 promedio
Esto muestra que la desigualdad no solo se da entre niveles socioeconómicos, sino también dentro del mercado laboral.
Una desigualdad que persiste
La amplitud de ingresos incluso dentro del propio 10% más rico refleja una fuerte concentración económica. En ese segmento conviven hogares apenas por encima del umbral mínimo con otros que multiplican varias veces ese ingreso.
Los datos confirman que la estructura social argentina sigue marcada por profundas brechas, tanto entre los extremos como dentro de los sectores de mayores recursos.


