El gobierno de Brasil avanzó con una medida que, en los hechos, limita la importación de biodiésel proveniente de Argentina, al establecer nuevas condiciones regulatorias para el abastecimiento del mercado interno.
La decisión fue adoptada por el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE), que aprobó una resolución mediante la cual todo el biodiésel utilizado para el corte obligatorio con gasoil deberá provenir exclusivamente de plantas habilitadas por la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP).
Restricción indirecta a las importaciones
En la práctica, la normativa refuerza la estrategia del gobierno encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva de priorizar la producción local y restringir el ingreso de biodiésel extranjero para cumplir con el mandato de mezcla, actualmente fijado en el 15%.
Si bien la medida no prohíbe explícitamente las importaciones, el requisito de que el producto provenga de instalaciones autorizadas en Brasil funciona como una barrera regulatoria que dificulta el acceso del biodiésel argentino al mercado brasileño.
Impacto en la cadena de la soja
El endurecimiento de las condiciones se da en un contexto en el que Brasil incrementa su capacidad de molienda de soja para abastecer la demanda interna de biocombustibles. Sin embargo, el crecimiento del consumo obliga igualmente al país a importar aceite de soja, principalmente desde Argentina.
De acuerdo con estimaciones de la Abiove, Brasil deberá importar unas 125.000 toneladas de aceite de soja en 2026, por encima de las 105.000 toneladas de 2025 y las 100.000 de 2024.
Tensión comercial en el sector energético
La medida introduce un nuevo foco de tensión comercial entre ambos países en el sector energético y agroindustrial, donde la Argentina se posiciona como uno de los principales exportadores de biodiésel a nivel global.
En este escenario, la restricción podría afectar el flujo comercial regional y obligar a redireccionar exportaciones hacia otros mercados, en un contexto internacional marcado por la competencia y la creciente regulación en torno a los biocombustibles.
El desarrollo de políticas energéticas nacionales y la protección de la industria local aparecen así como factores determinantes en la dinámica del comercio bilateral.
Fuente Bichos de Campo


