Se trata del general Mayid Jadamí, máxima autoridad de la Guardia Revolucionaria. Es el último de una larga lista de líderes iraníes —incluido Alí Jamenei— asesinados desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó oficialmente lo que Israel había anunciado horas antes: la muerte de su jefe de Inteligencia, el general de división Mayid Jadamí. El jerarca militar falleció tras un bombardeo aéreo israelí sobre la capital iraní, en lo que representa uno de los golpes estratégicos más significativos de la contienda actual.
A través de un comunicado difundido por la agencia Tasnim, el cuerpo de élite informó que Jadamí «alcanzó el elevado honor del martirio», validando así las declaraciones del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien calificó al general como uno de los tres mandos más importantes de la organización.
Un cargo marcado por el conflicto
La vulnerabilidad de la cúpula iraní queda de manifiesto con la historia reciente del cargo:
- Sucesión trágica: Jadamí había asumido la jefatura de Inteligencia en junio de 2025, tras la muerte de su predecesor, Mohamad Kazemi, también caído en combate contra Israel el año pasado.
- Liderazgo diezmado: Jadamí apenas cumplió diez meses en funciones antes de ser alcanzado por la ofensiva israelí.
Una guerra que decapita al poder iraní
Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron la ofensiva conjunta el 28 de febrero de 2026, la lista de bajas en la conducción de la República Islámica no tiene precedentes históricos. Entre los líderes asesinados se encuentran:
- Alí Jamenei: El Líder Supremo de Irán.
- Mohammad Pakpur: Comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria.
- Abdorrahim Musaví: Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.
- Alí Lariyani: Secretario del Consejo de Seguridad Nacional.
Consecuencias inmediatas
El asesinato de Jadamí ocurre en un contexto de máxima volatilidad, tras el reciente lanzamiento de misiles iraníes contra Israel y Kuwait y el vencimiento del ultimátum de 48 horas impuesto por Donald Trump para liberar el estrecho de Ormuz. La pérdida del jefe de Inteligencia deja a Irán con un vacío crítico de información y coordinación en un momento donde la amenaza de una invasión terrestre o una escalada nuclear total parece más cercana que nunca.


